Crónicas insumisas

Lecciones de la comisión de paz de Kosovo, 1999

Tica Font

Directora del Instituto Catalán Internacional por la Paz y miembro del Centre Delàs d’Estudis per la Pau

El acuerdo entre Rusia y Estados Unidos sobre la destrucción de las armas químicas confiere un margen de tiempo para la búsqueda de soluciones políticas y negociadas al conflicto sirio. Destruir el arsenal de armas químicas es casi una misión imposible, requiere meses, requiere que se diga la verdad y las entreguen, requiere desplazar personal especializado sobre el terreno a lo largo de todo el país, en medio de la lucha armada y requiere aceptar la presencia de personal extranjero durante mucho tiempo inspeccionando espacios de valor estratégico militar.

De momento se gana tiempo, dicho tiempo tendría que invertirse en iniciar conversaciones entre todas las partes implicadas, sin imponer restricciones de temas o vetos de presencia, esta vez Estados Unidos no tendría que vetar la presencia de Irán en la futura Comisión de Paz. La buena relación que se ha creado entre Rusia y EEUU podrían utilizarla para realizar una propuesta de negociación entre las partes.

Recordemos Kosovo, entre 1990 y 1999, desde la presidencia de la federación Yugoslava, ostentada por serbia, se abolió el estatuto de autonomía de Kosovo, se arrestaron a los líderes políticos kosovares, se prohibió el uso de la lengua albanesa, se expulsó de los empleos públicos a los albaneses. Toda esta represión provocó la radicalización de sectores de la población y el surgimiento de una organización armada (ELK) que realizaba atentados contra milicias serbias y las fuerzas públicas de la federación, eminentemente serbias.

A finales de 1998 se consideraba que dicha guerra interna era una crisis humanitaria. Se elaboró un plan de paz, se convocó la Conferencia de Rambouillet (febrero-marzo de 1999). La delegación kosovar, formada por 16 miembros, estaba encabezada por Hashim Thaçi guerrillero del ELK y participaron diversos líderes sociales albaneses kosovares entre otros Rugova; la delegación Yugoslava estaba encabezada por R. Markovic e incluía kosovares no albaneses y otras comunidades minoritarias. La conferencia la presidia el ministro inglés Cook y el francés Védrine.
Los puntos esenciales de dicha conferencia fueron: estatuto de autonomía para Kosovo, elecciones libres, protección de los derechos humanos y un régimen judicial independiente; presencia militar de fuerzas internacionales en la región y el establecimiento de un alto el fuego.

Los términos de la negociación no fueron aceptados por la delegación yugoslava por dos razones, una que de iure Kosovo sería una provincia de Serbia, pero de facto sería la tercera república y dispondría de mayor autonomía que Serbia y Montenegro, tendría un sistema judicial independiente, su propio tribunal constitucional y capacidad de intervención en el parlamento yugoslavo sin que Serbia y Montenegro pudieran intervenir en el parlamento kosovar. La segunda razón obedecía a que las fuerzas de la OTAN tendrían acceso libre y sin restricciones militares a todo el territorio.

Henry Kissiger en declaraciones al Daily Telegraph aseguró a posteriori que, el texto de la negociación fue una provocación, una excusa para iniciar los bombardeos "Rambouillet era un documento que ni un serbio inocente podría haber aceptado. Era un terrible documento diplomático que nunca debió haber sido presentado en esa forma."

El fracaso de los acuerdos de paz comportó los bombardeos de la OTAN, bombardeos que tenían que durar unos días y que se alargaron durante 10 semanas. Durante estas semanas la guerra civil continuó, al terror de los bombardeos se sumó el terror que cada uno de los bandos infringía a los ciudadanos de la parte contraria, provocando un éxodo masivo de ciudadanos y la limpieza étnica correspondiente.

Finalmente Milosevic reconoció que la OTAN estaba dispuesta a acabar con el conflicto como fuera y que Rusia no intervendría militarmente para ayudarle y por tanto acepto las condiciones y permitió la presencia militar en Kosovo de las tropas de la OTAN. Actualmente Camp Bondsteel es la principal base militar estadounidense (sede de la OTAN), la más grande del mundo el pretexto fue proteger a la población kosovar, pero la realidad es que fue creada para preservar los intereses geoestratégicos norteamericanos en los Balcanes, cerca del petróleo del mar caspio y del Oriente Medio. En 2002 se denunció que Camp Bondsteel fue utilizado por el ejército estadounidense como campo de detención ilegal alternativo a Guantánamo.