Crónicas insumisas

Secuestro de niñas en Nigeria, violencia sexual - instrumento de guerra

Tica Font, Directora del Instituto Catalán Internacional por la Paz y miembro del Centre Delàs d’Estudis per la Pau.

El pasado 14 de abril más de 200 niñas fueron secuestradas por el grupo terrorista nigeriano Boko Haram. Amenazan con venderlas si las autoridades no excarcelan a miembros del grupo.

Kosovo, Rwanda, Liberia, Guatemala, Perú…. todos estos conflictos nos han mostrado que la violencia de género y la violencia sexual durante el conflicto y posconflicto, ha sido una práctica generalizada, reiterada y persistente. Hoy se reconoce que las mujeres se ven afectadas por actos de violencia de manera diferente a los hombres, que algunos de estos actos se dirigen específicamente contra ellas, mientras que otros les afectan en mayor proporción que a los hombres.

Violencia sexual es aquella violencia que incluye el elemento sexual, como la violación sexual, abortos forzados, embarazos forzados, desnudamientos, uniones forzadas o servidumbre sexual o mutilaciones contra mujeres, hombres o niños. Violencia de género es aquella que está dirigida contra las mujeres u hombres en razón de su sexo y/o rol de género, socialmente reconocido. La violencia de género afecta mayoritariamente a las mujeres y tiene motivaciones políticas, económicas o étnicas; se viola a mujeres por colaboración con el "enemigo" o como instrumento de control político y económico sobre la población. Suele ser perpetrada por las fuerzas de seguridad del estado o por milicias y llevada a cabo de manera individual, masiva o múltiple en diversos espacios, incluso en público o delante de los familiares de las víctimas, con el fin de humillar a hombres y mujeres considerados oponentes políticos.

El mensaje para los hombres es que violando a su mujer están violando su propiedad, y su honor  y el de su familia, además de recordarles que han fallado en su rol de protección a la familia. De manera que la violación sexual sobre una mujer supone el ejercicio de poder sobre las mujeres, pero también sobre los hombres.

Cuando una mujer queda embarazada como consecuencia de una violación y se ve obligada a llevar a término la gestación, suele suceder que su comunidad la rechaza, con lo cual la mujer sufre doble y triple violencia, por una parte es violada, el tener el hijo supone rechazo de su comunidad y en tercer lugar la mujer se rechaza a si misma por no haber resistido a la violación, rechaza al hijo de dicha violación, se siente culpable por no haberse resistido, por haber sobrevivido y por el deshonor que ha comportado a la familia.

La violación es una práctica que busca despertar en las victimas sentimientos de miedo, angustia, inferioridad, humillación y degradación. La violación es utilizada como una forma de intimación, castigo, represalia, humillación, ofensa o como instrumento de presión para obtener información. Generalmente suele utilizarse como instrumento para castigar y humillar, a través de ellas, a los hombres a los que están ligadas (padre, marido, hermano, hijo, pareja), hombres que son considerados enemigos; castigar física y moralmente a mujeres que se las considera enemigas o peligrosas porque se organizan y ejercen un rol no deseado.

Con frecuencia la violencia sexual ha sido utilizada con el propósito de controlar a la población o castigarla, sembrar el terror para expulsar una población de un cierto territorio y facilitar el posterior control territorial y sus recursos, o incluso han tenido la intencionalidad de eliminar parcial o totalmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso determinado.

Estos días los medios solamente hablan de secuestro de unas niñas en Nigeria, pero  silencian en gran drama de la violencia como las mujeres como un instrumento de guerra.