Crónicas insumisas

Armando a los Kurdos de Irak

Tica Font, Directora del Instituto Catalán Internacional por la Paz y miembro del Centre Delàs d’Estudis per la Pau.

A mediados de agosto, en una reunión extraordinaria y de urgencia, los ministros de asuntos exteriores de la UE acordaron respaldar la entrega de armas a los peshmerga del gobierno autónomo kurdo. El acuerdo no fue unánime, algunos ministros mostraban reticencias a dicho acuerdo y otros como Reino Unido, Francia, Italia y en menor medida Alemania exigían un acuerdo y toma de posición "fuerte". Por ello, los envíos de armamento europeos no serán centralizados por Bruselas ni requerirán un acuerdo común; cada país decidirá si suministra material militar o no a los combatientes del gobierno autónomo kurdo y deberá contar con el consentimiento del gobierno iraquí.

De momento Estados Unidos ha anunciado que la CIA será la encargada de mandar directamente armas a los peshmerga, Francia ha anunciado que ha mandado armas y Alemania acaba de anunciar que lo hará y ha pedido a los países del antiguo Pacto de Varsovia que manden municiones a los kurdos, ya que el armamento que poseen tiene origen soviético. El presidente de la región autónoma del Kurdistán iraquí, Masud Barzani, afirmó que Irán había sido el primer país que les ha entregado armas.

Peshmerga significa "aquellos que hacen frente a la muerte" y hace referencia a los combatientes Kurdos de Irán e Irak, no a los miembros del PKK en Turquía. Los pershmerga iraquíes están compuestos por las unidades armadas del Partido Democrático del Kurdistán (PDK) y la Unión Patriótica del Kurdistán, según diversas fuentes, el número de peshmergas oscila entre 100.000 y 190.000 efectivos armados. En la década de los 80 y 90 los peshmerga eran una guerrilla que reivindicaba un estado kurdo y era fuertemente combatida por Saddam Hussein por sus aspiraciones territoriales e independentistas; los perhmerga combatieron contra el ejército iraquí durante la Guerra del Golfo y la invasión occidental del 2003.

Los peshmergas no forman parte del ejército iraquí y por tanto son brigadas armadas fuera del control del gobierno del país, el cual no sufraga sus salarios ni las armas, que deben estar sufragadas con las ventas de petróleo bajo control kurdo. El hecho de que en Irak exista el ejército y otras fuerzas armadas fuera del control del Estado, representa por una parte una fuente de tensión interna relevante y por otra modernizar y armar brigadas podría modificar el equilibrio de fuerzas en la región; al mismo tiempo que es necesario evaluar las repercusiones que en un futuro puede tener, un grupo armado kurdo, sobre la reivindicación histórica de los kurdos de Irak, Irán, Siria y Turquía de tener un territorio y un Estado propio.

El motivo que se aduce para armar y formar militarmente estas brigadas, es combatir al Estado Islámico (EI), pero también hay que evaluar el impacto futuro de esta decisión, la de armar y formar militarmente a unos grupos cuyo proyecto político es el de construir un nuevo Estado, el Estado Kurdo.

En términos de legalidad, como ya se ha mencionado el destinatario de las armas no es el Estado de Irak ni sus fuerzas armadas, sino unos cuerpos regionales no controlados por el gobierno del país y por tanto no conforme a la legalidad. Por otra parte, la legislación española en el artículo 8 a) expresa que se denegarán exportaciones cuando existan indicios racionales de que las armas puedan ser empleadas en acciones que perturben la paz, la estabilidad o la seguridad en el ámbito mundial o regional o puedan exacerbar las tensiones.

En definitiva, y como siempre, los intereses políticos inmediatos se anteponen al bien común y se facilitan armas a actores no legales. En estos momentos, combatir a EI, aliándose para ello con enemigos históricos o recientes sin llevar a cabo evaluaciones sobre el impacto a largo plazo que las mismas puedan acarrear, puede ser nefasto. Recordemos que en Afganistán se apoyó a los talibanes mientras éstos luchaban contra la ex URSS, en Irak se dio apoyo a Saddam Hussein mientras era enemigo de Irán. A Bashar al Assad se le ha demonizado y combatido y ahora compartimos la lucha contra EI. En un periodo reciente hemos visto a aliados que se convierten en enemigos y enemigos que se convierten en amigos; mientras la población civil sufre las consecuencias de este juego de alianzas y reparto de poderes.