Crónicas insumisas

Las armas nunca son humanitarias

Tica Font, Directora del Instituto Catalán Internacional por la Paz y miembro del Centre Delàs d’Estudis per la Pau.
El Gobierno alemán ha aprobado un nuevo envío de armas a los "peshmerga" kurdos de Irak valorado de 13 millones de euros, la lista incluye 30 dispositivos antitanques con 500 misiles, 203 bazucas, 4.000 fusiles de asalto, 6,5 millones de balas, 10.000 granadas de mano, diez vehículos blindados y diez vehículos sanitarios. A esta lista hay que añadir el envío que aprobó a finales de septiembre valorado en 70 millones y que contenía 30 misiles anticarro, 40 ametralladoras, 8.000 fusiles de asalto, 8.000 pistolas, 240 lanzagranadas y 10.000 granadas de mano.

Merkel sostiene que después de los brutales asesinatos de rehenes extranjeros en manos del grupo Estado Islámico (EI), hay que respaldar la lucha contra estas milicias. En definitiva ante la atrocidad que comete este grupo, la mejor opción parece ser armar a los opositores del EI, por tanto, estas armas se envían a las milicias kurdas por razones humanitarias. Para acabar con la barbarie la respuesta es armar a los que luchan contra ellos. Permítanme que ponga en duda que a la barbarie se la pueda vencer con el uso de las armas, como mucho se la podrá acallar o acorralar, pero no vencer. Bombardear no puede ser un acto humanitario. Hoy armamos a los peshmerga para que se defiendan de los ataques del grupo EI, pero en el futuro dichas armas pueden hacerlas servir con otros fines.

Los partidos de la oposición a Merkel ha criticado su autorización a la exportación de armas alegando inconstitucionalidad, en tanto que va acompañada de un centenar de militares que se trasladarán a Irak, ya que los mismos no irán bajo mandato de la OTAN ni de Naciones Unidas.

También en estos días de febrero el Consejo Federal de Seguridad alemán ha vuelto a abrir sus exportaciones de material militar a Arabia Saudí y ha aprobado la exportación de sistemas de simulación de tiro, dispositivos de visualización y tecnologías de seguridad fronteriza. Esta medida se ha ampliado a exportaciones de material militar a Kuwait (12 tanques) y Egipto (240 aparatos emisores-receptores de radio).

La política de posguerra alemana, mantenida hasta ahora, de no enviar armas a zonas de conflicto se ha finiquitado. Durante décadas Alemania ha rechazado vender armamento pesado a Arabia Saudí alegando la falta de respeto a los derechos humanos y la voluntad de no afectar a la seguridad de Israel, pero para la canciller Ángela Merkel es más importante la geopolítica que los derechos humanos. Alemania ocupa la tercera posición en el ranquin mundial de países exportadores de armas, detrás de Estados Unidos y Rusia, con una cuota de mercado del 7%. (SIPRI).

El asesinato de los periodistas de Charlie Hebdo y los videos de asesinatos a periodistas por parte del grupo EI, ha ayudado a justificar dichas exportaciones, se aprovecha la indignación popular causada por las crudas fotografías para ofrecer una imagen dura de respuesta. La respuesta a la barbarie es vender armas, añadir más leña al fuego y convencernos que las intenciones son loables, son humanitarias y que la causa es justa.

Alemania no es la única que acaba de abrir su mercado de armas a Oriente Medio, el Senado Norteamericano han aprobado la venta de aeronaves no tripuladas (UAV o drones) Predator a los Emiratos Árabes Unidos, venta valorada en más de 200 millones de dólares; esta sería la primera venta de drones fuera de los países que conforman la OTAN. Francia también acaba de cerrar otro contrato de venta de 24 cazabombarderos Rafale, una fragata y misiles aire-aire por valor de 5.000 millones de euros a Egipto. Según Hollande dichas armas "permitirán a Egipto incrementar su seguridad y su papel de servicio a la estabilidad regional" Lo curioso de dicha operación es que estará financiada, o mejor dicho pagada, por Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos.

Todas estas exportaciones incumplen la legislación europea, incumplen el criterio 2 (Posición Común 2008/944/PESC) que dice que los estados miembros "denegarán una licencia de exportación si existe un riego manifiesto de que la tecnología o equipos militares que se vayan a exportar pudieran usarse para cometer violaciones graves del derecho internacional humanitario"

Estas exportaciones también incumplen el nuevo Tratado sobre Comercio de Armas, que en su artículo 6.3 dice "Un Estado … si en el momento de la autorización tiene conocimiento de que las armas o los elementos podrían utilizarse para cometer genocidio, crímenes de lesa humanidad, infracciones graves de los Convenios de Ginebra de 1949, ataques dirigidos contra bienes de carácter civil o personas civiles protegidas, u otros crímenes de guerra tipificados en los acuerdos internacionales en los que sea parte" deberá denegar la exportación de material militar.

Estas leyes tienen una intencionalidad preventiva, prohibir exportar armas cuando puedan ser utilizadas de manera indebida. Pero los gobiernos no actúan preventivamente, no actúan de manera que se evite el baño de sangre y cuando la situación es muy dura se actúa en favor de un bando, armando a una de las partes y dejando que la lógica de la fuerza se imponga.