Opinion · Crónicas insumisas

Los costosos fracasos del Airbus A400M

Pere Ortega, Centre Delàs d’Estudis per la Pau

El accidente en Sevilla del avión de transporte militar A400M del sábado pasado que ha costado la vida a cuatro personas y dos heridos graves, vuelve a poner en crisis un proyecto controvertido. Y digo vuelve, porque a pesar de ser el primer accidente en vuelo, este proyecto ha estado escalonado de incidentes en su fase de desarrollo debido a la falta de financiación por parte de los estados europeos promotores así como de continuos sobrecostes.

El A400M es un avión de grandes proporciones de los que no se dispone en Europa occidental, con capacidad para transportar a 400 soldados y material pesado a grandes distancias, 6.000 km sin repostar. Se trata del elemento más discutido de la producción de Airbus Defence and Space, la división militar de Airbus Group. Un proyecto en el que participan siete países (Alemania, Francia, Bélgica, Reino Unido, España, Turquía y Luxemburgo) y que en su proyecto inicial en 2001 estos países se comprometieron a adquirir 180 unidades con un coste inicial de 20.0000 millones de euros. El gobierno español, se comprometió en la adquisición de 27 aparatos con un coste inicial de 3.450 M€. Posteriormente el proyecto se vio aplazado en diversas ocasiones debido a que los países socios en su fabricación no hicieron efectivos los recursos comprometidos para su desarrollo lo que encareció enormemente el proyecto, así en 2011 se valoró en 30.000 M€. Esto llevó a la dirección de la entonces EADS (hoy Airbus Group) a amenazar con el abandono del proyecto si no se hacían aportaciones extraordinarias para financiar el retraso en la fabricación del avión.

Después de diversas negociaciones, los gobiernos que participaban en el proyecto se comprometieron a realizar aportaciones extraordinarias por un importe de 1.500 M€. La parte correspondiente al gobierno español fue de una prestación financiera de 225 M€ (R.D. el 26/6/2011) en concepto de desarrollo tecnológico (I+D) a repartir durante el período de 2011 a 2013, a razón de 75 millones anuales. Por último, cabe destacar que la devolución de ese préstamo está sujeta a un canon por avión vendido a partir de la unidad 185 y hasta la 464 entre los años 2021 a 2040. Es decir, si el avión A400M no supera las 180 unidades comprometidas por los estados miembros Airbus no devolverá ni un solo euro y para hacerlo tendrá que haber realizado la venta de 464 unidades. Hasta la fecha, fuera de las 180 unidades de los siete implicados en su construcción, tan solo Malasia ha subscrito la compra de 16 aparatos, con lo cual, es casi seguro que tendrá un coste suplementario para el erario público español.

Además están los sobrecostos del proyecto que desde 2001 se han producido, el Ministerio de Defensa ya reconoce un compromiso de deuda de 5.819 M€ hasta 2029 respecto al coste inicial de esos 24 aparatos, costes que sin duda aumentarán si se producen nuevos retrasos, cosa casi segura después de accidente de Sevilla, con lo cual el coste final sin duda será muy superior.

El consorcio europeo Airbus Group desde enero de 2014, está formado por la francesa Aerospatiale-Matra, la alemana Daimler Chrysler Aerospatiale y Alenia de Italia y la estatal española Sociedad Española de Propiedades Industriales (SEPI), que obtuvo el 5,5% del accionariado del consorcio, hoy reducido al 4% debido a un pacto entre Alemania y Francia que decidieron reducir su participación accionarial en la empresa.

Airbus Group, dividido en Airbus para la división de aviones comerciales y en Airbus Defence and Space para el sectores de la defensa, la seguridad y el espacio, es la segunda empresa militar europea, detrás de la inglesa BAE Systems, y la segunda empresa aeroespacial militar mundial, detrás de Boeing y una facturación de 57.600 M€ en 2013 dan una idea de la magnitud de esta compañía. Airbus Group en España tiene divisiones de producción que fabrican diversas filiales: Airbus Military para la división de aviones militares, como el ahora accidentado en Sevilla A400M de transporte y de combate como los EF-2000 (Eurofighter); Airbus Helicopters para la división de helicópteros, como los de combate Tigre y los de transporte militar NH-90 que se fabrican en Albacete. Entre otras empresas del grupo, MBDA para la división de misiles, esta empresa en España fue presidida por el actual ministro de defensa Pedro Morenés, de la que Airbus posee el 37’5%, que fabrica, entre otros, el ASMP-A para transportar cabezas nucleares.

De ahí el interés del ministro Morenés en sacar hierro al accidente de Sevilla y destacar el alto interés que para la industria aeronáutica española y europea tiene este proyecto. Lo que no dice Morenés es que las diferentes empresas del grupo Airbus militar español es sin duda una de las empresas que mayores ayudas en subvenciones reciben del estado por diversos conceptos, de capital, por explotación y por considerarla de interés público para el mantenimiento de su actividad, puestos de trabajo e inversiones (unos 3.000 millones en 15 años). Entre estas, existen otros tipos de ayudas, recibidos en forma de créditos recibidos desde las administraciones públicas, en su mayor parte procedentes del Ministerio de Industria en concepto de I+D a cero interés; así como subvenciones que reciben de las Comunidades Autónomas que evidencian la fuerte protección del estado a Airbus Defence and Space.

Así, se debe poner en duda la rentabilidad del A400M, tanto desde el punto de vista de la eficiencia económica, porque es más que seguro que estos mismos recursos en el ámbito civil crearían más economías de escala y más puestos de trabajo; como tampoco en su aplicación en el ámbito tecnológico, pues más bien se debe nutrir de tecnologías que provienen de los aviones comerciales de Airbus. Entonces, desde la economía productiva es una pésima inversión que despilfarra recursos tan necesarios en el desarrollo de la economía real.