Opinion · Crónicas insumisas

Oigan que no queremos otra guerra fría

Tica Font, Directora del Instituto Catalán Internacional por la Paz y miembro del Centre Delàs d’Estudis per la Pau.
El conflicto de Ucrania se está conduciendo como en los viejos tiempos de la guerra fría, reproduciendo el esquema de ir incrementando por una parte la escalada verbal de amenazas, por otra llevando a cabo maniobras militares a las puertas o fronteras del otro y en tercer lugar armando a países terceros.

La OTAN desde el inicio del conflicto en Ucrania ha estado llevando a cabo maniobras militares y ha desplazado efectivos y aviones de combate en los tres estados Bálticos, en Polonia y Rumania. Se trata de hablarle a Rusia en lenguaje militar, con actos de fuerza y firmeza. Los países ex soviéticos sienten temor desde la anexión de Crimea por Rusia y de la ayuda militar que presta a las repúblicas rebeldes del Donbás. No quieren volver a revivir el pasado en vivieron bajo la presión de Rusia y piden a Estados Unidos y a la OTAN que militarmente se comprometa en su defensa.

La semana pasada Estados Unidos anunció que llevará a cabo ejercicios militares en Polonia en estrecha cooperación con tropas de la República Checa, Hungría, Eslovaquia, Rumania, Bulgaria y los países bálticos, según aseguró el embajador norteamericano en Varsovia, Stephen Mull.

Por otra parte, Francia está dispuesta a enviar cuatro aviones de combate, Rafale y Mirage, a los países bálticos y Polonia para reforzar su vigilancia aérea, en el marco de la OTAN y ante la tensión generada por el conflicto entre Rusia y Ucrania, España ya ha mandado cuatro aviones de combate EF-2000.

En Varsovia, el ministro de Defensa ha anunciado que están estudiando las ofertas para adquirir un nuevo sistema de defensa aérea capaz de aniquilar misiles balísticos. Ello confirma que Polonia está construyendo una base de misiles, una especie de paraguas, contra un supuesto ataque de los misiles rusos de corto alcance que han sido instalados en Kalliningrado, cerca de los estados bálticos y Polonia.

La respuesta de Vladimir Putin, no se ha hecho esperar y ha anunciado que Rusia desplegará más de nuevos 40 misiles balísticos intercontinentales para defenderse de la OTAN, por tanto incrementa su presencia en la frontera del Este de Europa, al mismo tiempo que lleva a cabo maniobras militares por tierra y aire en Rostov y Krasnodar, regiones cercanas a Ucrania. Dichas actuaciones son interpretadas como actos de fuerza y amenazantes para la OTAN.

Por otra parte el parlamento ucraniano ha aprobado el despliegue de tropas de Estados Unidos y Polonia en su territorio para la celebración conjunta de en maniobras militares. El ejército ucraniano tiene previsto celebrar este año tres ejercicios militares conjuntos con participación de tropas estadounidenses y dos con contingentes polacos. A todo ello el parlamento ucraniano también ha aprobado los planes del presidente para pedir al Consejo de Seguridad de NU y a la Unión Europea el despliegue de tropas de paz en la zona de conflicto, algo a lo que se oponen los separatistas de las dos repúblicas de Donbás y Rusia.

El Departamento de Defensa norteamericano está preparando el envío de armamento pesado a bases militares al este de Europa, material que podría ser empleado por hasta 5.000 soldados norteamericanos desplegados en diversos países. Polonia, los estados bálticos han confirmado estas conversaciones, también se espera que estacionen armamento pesado en Rumania, Bulgaria y posiblemente Rumania

Parece ser que los viejos tics de la Guerra Fría vuelven a aparecer. Parece ser que los políticos no asumen que la Guerra fría pertenece al pasado y que la población europea, tanto las viejas generaciones como las nuevas generaciones, no estamos para nuevas tensiones que posibiliten ninguna guerra en nuestro territorio. Ante la tensión, solamente cabe el dialogo, la negociación y no las amenazas.

Las tensiones de una y otra potencia son inaceptables, sobre todo si juegan a las amenazas con armas nucleares. Es decir, que vuelven a dirigir sus misiles intercontinentales hacia suelo europeo. Los países europeos occidentales deben dirigirse a Rusia como un país amigo, en primer lugar porque también es europeo; en segundo porque nuestras relaciones económicas hoy son muy estrechas; en tercero porque no queremos revivir el terrorífico pasado del peligro nuclear en suelo europeo. Europa no puede caer en el juego de las tensiones militares de EEUU, la OTAN y de Rusia. Debe buscar el acercamiento con Rusia y disuadir a EEUU de instalar armamentos en Europa.