Opinion · Crónicas insumisas

La comedia catalana

Pere Ortega

Mientras Grecia se desangra en una tragedia, que ni el mismo Esquilo hubiera imaginado, producto del paquete de medidas antisociales infligidas por la Comisión Europea y que producirán mucho sufrimiento, en Catalunya se sigue viviendo una comedia cada vez más hilarante. Sin menoscabo alguno por el arte de la comedia que de Aristófanes a Billy Wilder ha dado obras supremas no inferiores a las tragedias de Eurípides.

Así, en su carrera a ninguna parte, Mas el astuto, con la ayuda de Ómnium Cultural y la Asamblea Nacional Catalana ha conseguido hilvanar una candidatura única -que no lo es, pues hay más- que, bajo el nombre de “Junts pel Sí”, ha conseguido sumar a ERC, exmilitantes de izquierdas del PSC y de ICV, además de famosos exjugadores de fútbol, excantantes y otros nombres aún por desvelar.

ERC que aspiraba a ganar las próximas elecciones, tiene que postergar sus aspiraciones a gobernar Catalunya y someterse a los designios de Mas, quien, de paso, evita el desastre electoral que se vaticinaba a una solitaria Convergència Democràtica desprendida de Unió Democràtica, como así lo anunciaban todas las encuestas.

Además, Mas, con su habilidad ha conseguido en estos cortos cuatro años romper al PSC-PSOE, a Unió de Duran Lleida y, ahora, debilitar a la convergencia de izquierdas que estaban creando ICV, EUA y Podemos bajo el nombre de “Catalunya Sí que es Pot”, que, pese a pronunciarse por la autodeterminación, su lista unitaria ha impedido que el movimiento social-político de Procès Constituent se sumara a esta lista de izquierdas ante el miedo de verse atacada como no soberanista.

Los únicos, y está por ver, que quizás no se vean afectados sean las candidaturas de las CUP, que con un discurso independentista y de ruptura con la Unión Europea abogue por un socialismo libertario y coseche votos entre los desengañados de las izquierdas y las derechas que han gobernado en Catalunya y España. Como tampoco se verá afectado el partido de Ciudadanos que recogerá los votos provenientes del corrompido Partido Popular o del desorientado PSC-PSOE.

Sin duda una victoria más de Mas. Pero lo cierto es que las victorias en el terreno táctico no resuelven el resultado final que continúa siendo una incógnita, como llevar a cabo la independencia cuando las fuerzas del Gobierno Central son muy superiores pues tienen a la ley y el orden internacional de su lado. Ante eso, Mas, Junqueras y las huestes de su lista abogan que las elecciones del 27-S sean plebiscitarias, cosa imposible porque el resto de fuerzas, excepto las CUP, que se presentan a estas elecciones no lo aceptan, y al final se contarán diputados y no votos. Pero aun así, optan por conseguir una mayoría parlamentaria para forzar la consecución de un referéndum de autodeterminación. Lo cual nos sitúa de nuevo en el punto de partida, negociar con el Gobierno Central esa autorización. En el caso que de nuevo no se consiga, optar por el camino unilateral de la independencia. Una opción que sólo el pueblo catalán puede decidir y no un parlamento que no puede usurpar ese derecho democrático.

Los partidarios de la independencia unilateral no contemplan que la Unión Europea y Naciones Unidas den la espalda a ese proceso; como tampoco contemplan la posibilidad de la reforma constitucional que permita ese referéndum de autodeterminación; ni tampoco alguna posibilidad de estado confederal. O, lo más grave, tampoco se plantean que tipo de estado se pretende crear, bueno las CUP sí – ya está dicho la de un loable socialismo autogestionario-, pero la lista del orden de Mas, aspiran a un estado “normal”, es decir, como el resto de estados europeos de la UE, por tanto, liberal o neoliberal, seguramente patriarcal, amante de la paz pero con ejército y dentro de la OTAN, con oligarquías financieras, corporaciones con mucho poder, depredador en recursos no renovables, insolidario con los inmigrantes y el resto de desheredados del mundo.

Es duro lo que acabo de decir y a más de uno le dolerá y se enfadará. Pero las cuentas son claras. Ahí tenemos la tragedia de Grecia y la humillación a Syriza ante la oligarquía alemana y del resto de países que gobierna la UE. Ante el ejemplo griego, la comedia catalana puede también volverse tragedia y la risa volverse llanto. Los que pretendemos cambiar Catalunya, España, Europa y el mundo, debemos soñar en construir muchos movimientos políticos alternativos al modelo liberal (similares a CUP o Sí que es Pot) que unidos puedan impedir lo ocurrido en Grecia. Los pensadores soñadores de la solidaridad ya pronosticaron que el bien común o es mundial o no se puede construir en un solo país.