Opinion · Crónicas insumisas

Refugiados, migrados, ¿Un tema de seguridad?

Tica Font, Directora del Instituto Catalán Internacional por la Paz y miembro del Centre Delàs d’Estudis per la Pau.

Ayer lunes los ministros de Interior de la UE nuevamente volvían a debatir las medidas a adoptar para hacer frente al aumento de refugiados y migrantes que llegan a Europa. No hubo consenso, ni siquiera en atender los mínimos de cobijo, comida y censo, la única decisión volverse a reunir el 8 de octubre, y mientras afianzar fronteras para que no entren.

2015 ostenta el record del número de inmigrantes que arriesgan su vida intentando llegar a Europa, lo que conlleva tragedias humanas continuas tanto en fronteras terrestres como en marítimas cruzando el mediterráneo. El origen de este drama humano hay que búscalo en las guerras y en las políticas que imponen barreras en las fronteras.

La mayoría de las personas que están apostadas en diversas fronteras intentado llegar y entrar en Europa, huyen de la guerra de Siria, Iraq, Afganistán, Yemen, Eritrea o Somalia; guerras en la que diversos países de la UE han intervenido militarmente, se han involucrado a fondo para derrocar gobiernos no afines con los intereses occidentales e impulsar nuevos gobiernos dóciles que acaten los dogmas del libre mercado y elecciones representativas.

Des de 2003 la UE ha incluido como amenaza a la seguridad, a “nuestra” seguridad, los estados fallidos y el cambio climático, en tanto que estos dos factores pueden provocar oleadas migratorias que pueden llegar hasta nuestras puertas. En definitiva las migraciones son concebidas como un peligro al estilo de vida de los europeos ante el cual hay que protegerse. En ese sentido, uno de los proyectos de la UE que ha recibido el impulso más importante de todas estas nuevas plataformas fue FRONTEX (2003), la agencia de control de fronteras de la UE. El resultado ha sido la militarización de las misiones que este organismo lleva a cabo contra la inmigración. Especialmente en el área de la Mediterráneo, zona considerada como la “primera línea de defensa” de las fronteras de Europa. Frontex desarrolla misiones policiales, aéreas y navales de intervención rápida, equipadas con material militar pesado, aviones y helicópteros de combate y buques de vigilancia marítima. Objetivo, que los inmigrantes no lleguen a Europa.

En todos estos años los principales esfuerzos humanos y económicos de la UE se han centrado y se siguen centrando, en proteger las fronteras, crear instalaciones de detención de inmigrantes (como los CIES) y criminalizar el tránsito de personas. Hungría ha declarado que impondrá hasta 5 años de prisión a aquellos que salten la valla de la frontera y entren de manera ilegal.

Hace poco más de una semana Merkel nos sorprendía y nos hizo sentir buenas personas, planteó de manera unilateral aceptar refugiados, pero ante la llegada de 60.000, este domingo decidió dejar sin efecto los acuerdos de Schengen de manera temporal y ordenó controles en la frontera con Austria, con el objetivo de detener el flujo migratorio hacia Alemania. Imitando a la política alemana el gobierno de Austria manda al ejército a proteger la frontera con Hungría, Eslovaquia ha impuesto controles temporales en sus fronteras con Austria y Hungría y Polonia amenaza con controlar sus fronteras para no admitir refugiados.

Hasta ahora el tema de los refugiados se ha abordado en términos de seguridad, pero lo que está en juego no es la salvaguarda del estilo de vida europeo, lo que está en riesgo no es continuar siendo ricos, lo que está en juego son los valores y principios básicos europeos como los derechos humanos. En sentido pragmático las previsiones de Eurostat indican que en los próximos 50 años Europa necesitará 50 millones de nuevos trabajadores, se necesitaran 50 millones de migrantes para trabajar y mantener el nivel de riqueza. Sin embargo todo lo que se hace es crear agencias y planes para impedir que lleguen inmigrantes o refugiados.

Mi madre siempre me explicaba cómo tuvieron que abandonar el pueblo, ya que el frente de la guerra estaba situado en él, recoger los enseres imprescindibles, matar los animales domésticos e irse con el carro de refugiados a Llíria, allá fueron acogidos por una familia y ella siempre recordó a la que consideraba su hermana y su tía. Siempre tuvo buenas palabras y buenos recuerdos, fueron su salvación dentro del desastre. En cambio mi padre fue de los que estuvo en campo de concentración cerca de la frontera de Francia, nunca habló bien el campo, del trato, mejor dicho del maltrato que les daban las autoridades y las penurias que pasaban, hasta que logró fugarse.

Hay que vencer el miedo, estos refugiados no nos van a dejar sin trabajo, no nos van a dejar sin recursos en los servicios sociales y no son yihadistas que vienen a hacer la guerra. No hay que permitir que el debate migratorio sea un debate sobre seguridad. No hay que hablar de “nuestra” seguridad contraponiéndola a “su” seguridad. La seguridad es de todos, la seguridad ha de ser compartida o no es seguridad.