Opinion · Crónicas insumisas

Negociar con el ELN, nuevo reto colombiano

Tica Font Directora del Instituto Catalán Internacional por la Paz y miembro del Centre Delás d’Estudis per la Pau

La mesa de negociación Gobierno Colombiano y las FARC está en la recta final, todo parece indicar que en un par de meses se firmarán los acuerdos y los mismos serán refrendados unos meses después. Con ello se podrá fin a 50 años de guerra y se dará comienzo un proceso de transición hacia una nueva etapa. Con la firma de estos acuerdos las FARC dejarán las armas y continuarán su lucha por vía política, pero ello no significa el fin de otras violencias existentes en el país. Actualmente cada semana se producen o asesinatos o ataques o amenazas a líderes sociales, sindicales, políticos o defensores de derechos humanos. Es necesario romper la cultura imperante en este país en el que la disidencia y la oposición política se las combate violentamente; es necesario cambiar la cultura social imperante por el respeto y el derecho a ejercer la actividad política y a disentir sin el riesgo de perder la vida por ello.

Construir la paz es mucho más que firmar estos acuerdos, con la firma de los acuerdos finalizará una parte de la violencia que impregna el país, pero no acabarán con otras violencias existentes, las ligadas al narcotráfico, a las bandas criminales, al machismo contra las mujeres, la pobreza extrema de muchas personas o la impunidad ante las graves violaciones de derechos. La firma de los acuerdos dejará al descubierto y de forma más visible los problemas y conflictos económicos, sociales y políticos. La firma de estos acuerdos tendría que ser una oportunidad para encarar muchos de los problemas y llevar a cabo una transición pactada sobre todos ellos.

Construir la paz es asunto de toda la sociedad, no es una cosa de élites, incumbe a todos los ciudadanos y todos ellos tienen un papel que jugar y todos tienen que trabajar para que sea posible. Es una oportunidad para el cambio que hay que aprovechar. Es el momento de romper con la costumbre de no cumplir con lo pactado y con los compromisos adquiridos, es el momento de llevar a cabo el lema del proceso de Guatemala “Dialogar para pactar, pactar para cumplir y cumplir para cambiar”.

Con anuncios y silencios parece que comienzan los diálogos con el otro grupo insurgente ELN para poner fin al conflicto armado. Está en cuestión la unidad del ELN ante esta negociación y no se sabe con certeza la agenda de estas negociaciones, parece ser que el ELN asumirá los acuerdos de La Habana y quiere añadir unos temas propios que no han sido abordados por las FARC. La agenda pactada incluye los temas: Participación de la sociedad, democracia para la paz, transformaciones para la paz, víctimas y fin del conflicto.

Lo más peculiar de esta negociación es que pretenden introducir en el proceso de diálogo a la sociedad civil y que la misma tendrá un papel protagónico. El acuerdo deja en manos de la sociedad civil la organización de su propia participación, lo cual puede ser muy complicado en tanto que las dos partes, gobierno y ELN, podrían perder el control del proceso o la sociedad civil puede llevar peticiones cuyo alcance queda fuera de la capacidad de esta mesa.

Los retos son muchos pero los frutos también pueden ser muchos y es el momento de acabar con la guerra en Colombia y apostar por la construcción de la paz.