Opinion · Crónicas insumisas

Refrendación acuerdos FARC en Colombia

Tica Font, Directora del Instituto Catalán Internacional por la Paz

El próximo 26 de septiembre se firmaran los acuerdos de la Habana entre las Farc y el gobierno colombiano. El domingo 2 de octubre serán sometidos a votación, los ciudadanos tendrán que decidir si apoyan dichos acuerdos a no. Para que este plebiscito sea válido tendrá que votar el 13% del censo electoral, es decir que 4,5 millones de colombianos tendrán que votar. Para que la votación sea incuestionable el gobierno tiene que ganarlo por amplia mayoría.

La pregunta a la que van a tener que responder será ¿Apoya el acuerdo para poner fin al conflicto armado y la construcción de una nación estable y duradera? Y los ciudadanos van a tener que votar Si o No. De ganar el sí, el día 3 de octubre empezará el proceso de implementación de dichos acuerdos. Si ganara el no, no se sabe que pasará, esperemos que no represente volver a la guerra, personalmente no recuerdo haber leído nunca que una sociedad vote por continuar en la guerra.

Como era previsible aquellos que han sacado provecho o se han enriquecido con los más de 50 años de guerra, no apoyaran estos acuerdos; hay otros sectores de la población que se muestran escépticos, no confían en que los acuerdos comporten mejoras sensibles en sus vidas diarias; otros aunque estén por el sí, aunque apoyen los acuerdos se muestran críticos por la insuficiente justicia punitiva y de castigo de dicen que conllevaran estos acuerdos, aunque los acuerdos suponen la puesta en marcha medidas para investigar los crímenes más graves cometidos en estos años, buscar desaparecidos y reparar a víctimas. Pero algunos siguen cuestionando que no es suficiente, que quieren más cárcel y más venganza o se muestran incrédulos, no creen que estos acuerdos conduzcan cambios profundos. Pero si estos acuerdos comportan o no un avance, solo lo podemos saber implementando los acuerdos, solamente apostando por implementar estos acuerdos podemos comprobar si la sociedad colombiana es capaz de darse una segunda oportunidad para construir un futuro mejor..

La guerra genera un sin fin de muertes, venganzas, odios y dolores profundos que solo se pueden vencer con el arma del dialogo y la palabra. Es mejor tener cinco senadores de las Farc en la Cámara de Representantes debatiendo y argumentando sin armas y sin amenazas que cinco miembros de las Farc organizando y ordenando ataques o atentados.

Estos acuerdos tienen que poner fin a la guerra. Tras su refrendación las Farc abandonarán la lucha armada, se reincorporarán a la vida civil y sus reivindicaciones políticas se llevaran a cabo por medios democráticos y a través de las instituciones democráticas. Estos acuerdos obligarán al Estado a llevar a cabo transformaciones sociales.

Poner fin a la guerra no es lo mismo que alcanzar la paz. La paz, entendiéndola como la aborda Galtung, es un proceso gradual y permanente que hace la sociedad día a día, en el que, poco a poco, vamos instaurando lo que llamamos justicia. Un proceso de transformación social donde nuestro instrumento para medir que vamos por buen camino es aquel en el que podemos comprobar que disminuimos las violencias y aumentamos el grado de justicia imperante.

La paz es un camino que puede estar lleno de errores, lleno de ensayos y replanteamientos, un camino para buscar respuestas y acciones transformadoras que pretenden superar el presente y anticiparse al futuro. Debemos pensar en la paz no como algo perfecto, acabado, perpetuo, sino como un proceso imperfecto, inacabado y siempre en transformación.

Desde esta perspectiva apostar por construir la paz significa que renunciamos a la pretensión de tener una paz perfecta, acabada, total y aceptamos que tendremos momentos de paz aunque estos sean imperfectos; además renunciamos a la consideración de tener una única manera de entender la paz, a menudo desde la cultura occidental se ha intentado imponer a otros pueblos y culturas una única manera de entender la paz. En este sentido hay que hablar de que hay tantas maneras de hacer las paces como culturas hay.

Los acuerdos que se firman y se refrendan a finales de este mes, son un paso en la construcción de la paz, un paso en la construcción de la paz de los vivos. Como dijo Benjamin Franklin “Nunca ha existido una guerra buena o una paz mala”.