Opinion · Crónicas insumisas

El hasta pronto de Pedro Morenés

Pere Ortega, Centre Delàs d’Estudis per la Pau

Pedro Morenés se despide de nosotros como Ministro de Defensa, pero es posible que pronto lo volvamos a ver, no ejerciendo de político profesional, sino recobrando una de sus tareas preferidas, ejercer de asesor en industrias y empresas de servicios de seguridad y defensa, ámbitos que ha fomentado con profusión junto a su dedicación a la política.

El historial de Morenés respecto a la puerta giratoria que va del Estado a las empresas y viceversa es impecable. Licenciado en derecho, primero trabajó en un bufete de abogados y es en 1988 que empieza su colaboración con las empresas, entrando como directivo en Astilleros Españoles, una empresa participada por el INI, y poco después, en 1990, es nombrado Director Comercial de la División de Construcción Naval del INI. Fue consejero de SAPA Placencia, empresa vasca dedicada íntegramente a la fabricación de armas pesadas y ligeras, así como explosivos y municiones. En 1996, con el gobierno de Jose Maria Aznar, Morenés fue Secretario de Estado de Defensa, cargo que ocupó hasta el año 2000, pasando ese año a Secretario de Estado de Seguridad hasta el 2002; entre 2002 y 2004, ocupó el puesto de Secretario de Estado de Política Científica y Tecnológica en el Ministerio de Ciencia y Tecnología. Tras perder las elecciones el Partido Popular, Morenés se incorporó como ejecutivo y asesor en diversas empresas militares y de seguridad. Ocupo un cargo directivo en KuitVer Estudios, especializada en I+D militar que asesora a empresas militares y al propio Ministerio de Defensa. También dirigió Segur Ibérica, la empresa de seguridad privada más importante de España, con numerosos contratos con el Estado y en el Ministerio de Defensa. En 2005, es consejero de Instalaza, empresa ubicada en Zaragoza y dedicada íntegramente a fabricar explosivos, en el pasado de minas antipersona y bombas de dispersión (ambas hoy prohibidas en España). Empresa a la que representó hasta septiembre de 2011. Instalaza, en 2007, había suministrado bombas de dispersión, poco antes de ser prohibidas en España, a la Libia de Gadafi, y éstas fueron utilizadas contra las tropas que se rebelaron contra el gobierno del sátrapa. Desde junio de 2010, fue presidente de MBDA España, la empresa más importante de Europa en la fabricación de misiles, que suministra al Ministerio de Defensa español el misil Meteor para los aviones de combate F-18 y F-2000, por un coste de 100 millones de euros. MBDA, entre otros, también fabrica misiles portadores de cabezas nucleares.

Tras la prohibición en 2010 de fabricar en España las bombas de dispersión, la empresa Instalaza pidió una indemnización al Gobierno de 40 millones de euros, que posteriormente fue denegada. Pero durante la legislatura con Pedro Morenés como ministro de Defensa, la empresa Instalaza consiguió 32 contratos por un importe de 17 millones, dos de ellos conseguidos sin concurso, a dedo, por 3 millones (aparecido en Infolibre). Es decir, que Instalaza no recibió compensación alguna por sus inversiones en tecnologías aplicadas a las bombas de dispersión, pero en cambio se vio agraciada con una lluvia de contratos para suministrar explosivos a las fuerzas armadas españolas.

Otra labor en que ha destacado Morenés al frente de Defensa, es que este ministerio se ha convertido en el principal agente de ayuda a las exportaciones de armas españolas en el exterior. Durante su mandado Defensa ha abierto 33 agregadurías en el exterior adjuntas a consulados y embajadas para ayudar a las industrias militares españolas a conseguir contratos de armas. Además hubo un cambio en la Ley de comercio de armas para facilitar que los contratos de armas no sólo sean de las empresas, sino que también sea el propio Estado español el firmante. Esta política de Morenés al frente de Defensa ha facilitado el gran aumento de las exportaciones españolas de armamento que han pasado de 1.769 millones en 2012, a 3.720 millones en 2015, y que ha convertido a España en el sexto exportador más importante del mundo.

Entonces, no es descartable que los servicios prestados por Pedro Morenés a las industrias militares y de seguridad se vean compensados con nuevos puestos en esas empresas. ¿Hasta cuándo España no va a tener una ley que impida las “puertas giratorias” a los altos cargos públicos?