Opinión · Crónicas insumisas

Cumbre Trump Kim Jong Un. ¿Habrá resultados?

Tica Font, Centre Delàs d’Estudis per la Pau
Hoy miércoles empiezan en Hanoi, Vietnam, la segunda cumbre. En la primera cumbre La declaración conjunta afirmaba el compromiso de ambos países a trabajar por la desnuclearización total de Corea del Norte. A lo largo de estos ocho meses no parece que se haya avanzado mucho, no hay una agenda clara de cómo llevar a cabo esta “desnuclearización total” y su cronograma correspondiente.

En primer lugar es necesario aclarar que significa una desnuclearización total, ¿cerrar y desmantelar las centrales de producción de material nuclear?, ¿cerrar y desmantelar las instalaciones de misiles?, ¿destruir los misiles que llevan material nuclear?, que se hace con el material nuclear o por no decir cómo y quién verifica el proceso de desnuclearización y quien lo paga.

¿A cambio de qué? Que quiere Kim Jong Un de Estados Unidos para quedarse con la única carta que posee para tener relevancia política internacional. Si desmantelas su arsenal nuclear pasará a ser irrelevante geoestratégicamente. Kim Jong Un sabe que no puede venderse barato. Se han apuntado algunos elementos que dan pistas de por donde podrían ir los intereses de Pyongyang.

Renunciar al programa nuclear y balistico le podría suponer una apertura en las relaciones diplomáticas con el mundo, romper el aislacionismo y acabar con las sanciones económicas. Si en estas conversaciones Estados Unidos reconoce a Corea del Norte como país y abre relaciones diplomáticas, allana el camino al resto de países, en concreto ello supondría avalar y normalizar las relaciones entre las dos coreas.

A mediados de 2018 Kim anunció su intención de centrar su política económica no tanto en el desarrollo militar sino centrarse más en el desarrollo industrial, es decir que podría inclinarse por abrirse al mercado y copiar las políticas chinas o vietnamitas, abrirse al mercado pero tener un control férreo en lo político y social.

Para la administración norteamericana, lograr el compromiso de desnuclearización de Corea del Norte supondría acabar con uno de los países que forman parte del “eje del mal”, recordemos G. W.Bush declaró a Irak, Irán y Corea del Norte como “estados canalla”, Irak ya es un estado fallido y a Irán intentan nuevamente acorralarlo recordemos que Obama también propició unos acuerdos de desnuclearización a cambio de acabar con las sanciones económicas y que ahora Trump ha roto. Para Trump conseguir un acuerdo con Kim para la desnuclearización podría representar un logro en política exterior, igual su único logro, en el que reivindicarse como agente de paz internacional y por tanto podría aspirar o soñar con obtener el Premio Nobel de la Paz (emulando a Obama).

La lógica indica que para que esta cumbre no sea un fracaso, tiene que acabar en alguna concreción, Kim Jong Un podría comprometerse a no realizar pruebas de misiles balísticos intermedios y a cerrar de manera progresiva una instalación de producción de material nuclear a cambio de que Estados Unidos declare oficialmente el fin de la guerra con Corea y le levante las sanciones económicas.

Ahí radica el dilema de este encuentro, ¿es posible que la cumbre solo acabe en declaraciones de buenas intenciones?, puede ser y de ser así sería un fracaso, ¿Quién será el primero en dar un paso creíble para el otro? Pyongyang dice que ya ha dado suficientes muestras de buena voluntad y reclama que Washington levante al menos parcialmente las sanciones, pero en Washington parecen no confiar en su palabra.