Opinion · Crónicas insumisas

Drones atacan una refineria, guerra deshumanizada

Tica Font, Centre Delàs d’Estudis per la Pau

La noche del 14 de septiembre hemos visto imágenes de una refinería de petróleo ardiendo en Arabia Saudita. El incendio se produjo mediante el lanzamiento de proyectiles desde un grupo de drones, que son aviones no tripulados. Este tipo de ataques contra personas concretas a las que se quería matar o ataques a infraestructuras determinadas han sido usados de manera frecuente por parte de Estados Unidos en su lucha contra el terrorismo en Afganistán, Paquistán, Iraq, Iemen o Somalia, o en ciertas ocasiones han sido usados por parte de Israel sobre los territorios palestinos. Hasta ahora el uso de esta tecnología para lanzar proyectiles era exclusivo de los países tecnológicamente avanzados.

Lo novedoso de la noticia es que esta tecnología se ha utilizado contra un país aliado de los Estamos Unidos, se ha utilizado contra los intereses económicos de Arabia Saudita, se ha atacado la producción de petróleo. Los medios de comunicación estos días se han centrado en especular sobre dos cuestiones, la primera sobre quien es el autor, los rebeldes hutíes de Yemen afirman que han sido ellos, pero los servicios de inteligencia militar norteamericanos lo ponen en duda y se inclinan por acusar a Irán de dicho ataque, la segunda cuestión se ha centrado en la tecnología puntera usada; si los misiles han salido de Yemen se han tenido que usar drones de gran potencia que tenían que atravesar de 1.000 a 1.300 km de distancia, aeropuertos grandes y sistemas de guiado complejo para usar en red de 10-20 drones, otras fuentes afirman o especulan en que en el ataque se pueden haber utilizado drones y misiles crucero, todo ello es caro y los rebeldes no deben de tener tantos recursos económicos y tecnológicos para este tipo de taque, aunque los hutíes son el grupo no estatal más experto en utilizar drones kamikaces. Este miércoles militares de Arabia Saudita han presentado los restos de proyectiles y drones y usados en el ataque y que según ellos son atribuibles a Irán, aunque no pueden afirmar el emplazamiento desde donde surgieron.

Si realmente toda la operativa proviene de Irán, si ellos están detrás de este ataque, están enviando un mensaje muy claro, aun sin armas nucleares Irán tiene la capacidad de causar graves daños a la economía de Arabia Saudita y de rebote a toda la economía mundial. Hay que tomar nota de este mensaje y no aventurarse a llevar respuestas militares y a repensar las políticas de acoso o de sitio.

El mercado de los drones se ha disparado, los chinos han vendido muchos de estos aparatos a varios países de Oriente Medio. Este aparato cualquier país con una base industrial razonable puede transformarlos en aviones de combate.

El uso de estas nuevas armas, drones con proyectiles está ahondando en la idea de un nuevo tipo de combate, permite atacar objetivos precisos, sin pilotos arriesgando su vida y con un nivel de víctimas colaterales bajos. Estas nuevas armas están diseñadas con mentalidad occidental, atacar con “bajas cero” y de bajo impacto en la opinión pública de manera que no tenga coste electoral a los políticos que decidan usar esta tecnología para llevar a cabo un ataque.

Pero este ataque nos pone sobre la mesa que esta tecnología también ha llegado a los países tecnológicamente no tan avanzados y es una señal para tomarse en serio el debate sobre a donde nos puede conducir el desarrollo de armas dotadas con inteligencia artificial y capaces de llevar ataques sin intervención humana.