Crónicas insumisas

Virus, lecciones para el futuro

Tica Font, Centre Delàs d’Estudis per la Pau

Estos días los políticos no son los que generan las noticias, los medios ofrecen toda clase de noticias alrededor del COVID 19 y cuando los políticos hablan, aunque sea del virus, suelen dar pena y provocar tristeza, nos dan una imagen permanentemente electoralista, sus alocuciones van dirigidas a criticar todas las decisiones que toma el gobierno central, las critican por excesivas o por timoratas; su discurso va dirigido a sus electores, quieren transmitirles la imagen que ellos siempre están en guardia, siempre dispuestos a criticar lo que sea y por tanto mostrar a sus electores que ellos lo harían mejor. Señores políticos aprovechen el parón del encierro para modificar sus formas de actuación política, abandonen el lenguaje banal electoralista y construyan propuestas de futuro.

Algunas reflexiones desde el confinamiento en casa y cuya ventana al mundo es la prensa, la radio y la TV, o el whatsapp (del que ya estoy agotada con tanto mensaje y tanta oferta para pasar las horas).

Me ha gustado que la persona que cada día informa sobre el estado del virus, infectados, muertos, hospitalizados, el estado de los hospitales, etc. no sea un político, a mi me merece más confianza y credibilidad, se nota que sabe de lo que habla, con conocimiento técnico y científico. Transmite la imagen de que se hace lo que se puede y con los recursos que se tiene. Sin electoralismos.

No me ha gustado que en las ruedas de prensa tenga protagonismo la ministra de defensa y jefes militares. Esta es una crisis sanitaria y los que tienen que hablar son expertos sanitarios, el ministro de sanidad o los directores generales responsables de las áreas relacionadas con la sanidad. O tienen que hablar ministros o directores generales que están implantado medidas sociales para mitigar la crisis, la provocada por el estado de alarma. Necesitamos medidas que nos protejan del contagio del virus, medidas que nos puedan curar, pero sobre todo necesitamos medidas para proteger a las personas que no van a recibir salarios. En pocos días podremos saber si las medidas que ha tomado el ejecutivo son suficientes o no, podremos saber si las medidas de protección han llegado a todos o cuánta gente se ha quedado en la cuneta. A esta crisis sanitaria se le acoplará la crisis económica.

Es evidente que la crisis económica que se generará será dura, pero es importante no dejar personas o grupos de personas en la desesperación de no tener nada, ni alimentos. La desesperación y la sensación de no tener salidas se agravarán con el encierro y puede comportar reacciones como las de asaltar establecimientos de alimentos o las de apoyar salidas políticas autoritarias.

No me ha gustado el lenguaje militar o militarista utilizado y no solamente por los jefes militares o policiales en las ruedas de prensa, esto no es una guerra, ni los ciudadanos somos soldados y no sirve el paralelismo; no es correcto banalizar el uso de estos términos, como tampoco es correcto utilizar esta crisis para dar una imagen distorsionada de la actuación militar, las noticias ofrecen una imagen excesiva de la actuación de los militares, por ejemplo, en la construcción del hospital improvisado de IFEMA, como sin hubieran sido los únicos o hubieran sido los principales, obviando la participación de otros cuerpos. Necesitamos decoro en el uso del lenguaje de los políticos y periodistas, en este contexto hay otras palabras a usar como: entereza, entrega, sacrificio, deber, disciplina, solidaridad … En estos contextos es adecuado construir otra clase de discurso hacia la sociedad y sobre todo explicar la verdad, aunque esta sea dura o dolorosa.

Ha sido correcta la rectificación del ministerio de defensa, el primer día que salieron los militares a la calle, lo hicieron con las metralletas en la mano y en actitud amenazante de control de población. Ha sido correcto rectificar, eliminar las armas de la calle y efectuar tareas de apoyo necesarias socialmente.

Estos días a pesar de estar encerrados, hay que aprovechar la crisis para reflexionar a futuro, para pensar en los cambios que hay que llevar a cabo. Es momento para poner de relieve las debilidades y vulnerabilidades que tenemos, tanto personales como globales.

Tenemos una industria de defensa protegida por el Estado, ¿cómo es que la sanidad y la industria que rodea el material sanitario, farmacéutico, de diagnóstico, etc. no lo está? No solamente está privatizada, sino que está en manos de otros países. Las reglas mercantiles de beneficios y la globalización nos ponen de manifiesto que hay que dar otro rumbo. La Sanidad privada ha mostrado ser lo que es, un negocio, su obligación es con los accionistas, repartir beneficios, no quieren entrar en pérdidas ante esta pandemia. Las batas, mascarillas y otros productos se compran en China por qué aquí no hay quien los produzca? El mercado impone los criterios producción en función del coste, así, cuando llega una crisis estamos sin recursos y sin herramientas para actuar, dependemos de otros países y de sus políticas. El sistema sanitario y la salud no pueden ser mercancías y no pueden regirse por criterios mercantiles. Tenemos que establecer reglas nuevas.

Si las decisiones que ha tomado el gobierno de Sánchez son lo suficientemente acertadas puede ser que salvemos otro escollo de carácter político. Es importante que el resultado final, cuando se haga el balance de la salida de esta crisis podamos decir que ha sido bueno, que se ha actuado bien. Si el resultado fuera que China lo ha hecho mejor que España o que Europa la conclusión seria dura, el mensaje que daríamos es que los gobiernos autoritarios son más eficientes que los democráticos para resolver problemas de gran envergadura.