Crónicas insumisas

Retos para sobrevivir

Pere Ortega, Centre Delàs d'Estudis per la Pau

Antes de enumerar cuáles son los retos que tiene hoy la Paz, primero hay que decir algo que debería ser obvio y no lo es, la crisis que atraviesa hoy el planeta es civilizatoria y está provocada por el pensamiento neoliberal que gobierna el mundo y que la mayoría de la población de los países enriquecidos acata sin cuestionar que ello aboca a nuestras sociedades a un colapso que provocará un cambio radical en la vida de los que la sobrevivan.

Un colapso que, a pesar de que la comunidad científica alerta de los efectos del modelo de producción y consumo que provocan el agotamiento de recursos no renovables, de las emisiones de CO2 que producen el cambio climático y el calentamiento del planeta que a su vez comportan desertización, falta de agua potable, catástrofes naturales, inundaciones, pandemias, migraciones masivas y mucha hambre. Cuestiones que inevitablemente producirán conflictos armados y guerras. Un colapso que ya se anuncia con las diversas crisis medioambientales que se han ido produciendo en los últimos tiempos entre las que hay que incluir la actual pandemia del Coronavirus, porqué la comunidad científica avisa que detrás del Covid19 están la desforestación acelerada y la pérdida de biodiversidad.

En esa encrucijada, resulta difícil de creer que las grandes corporaciones y transnacionales que dirigen la globalización capitalista rectifiquen e inicien una rectificación buscando un desarrollo sostenible con el medioambiente. Pues, cuando se encuentre remedio al Covid19 reanudaran sus campañas de crecimiento y consumo desaforados con el consecuente daño medioambiental. Y los estados, siempre obedientes a sus designios, continuaran disponiendo políticas para relanzar ese crecimiento económico suicida que aboca al agotamiento de la biosfera.

Y para ello, por si fuera necesario, disponen de ejércitos para si fuera necesario utilizarlos contra aquellos que se opongan al expansionismo global de las corporaciones. Fijémonos en las respuestas de las potencias a los desastres que ha provocado la misma globalización: cierre y militarización de fronteras para impedir que los desheredados de los países empobrecidos lleguen a los países enriquecidos; o guerras por el control de recursos en diferentes puntos del planeta. Una situación que, de no cambiar, y nada lo indica, dará lugar a una respuesta ecofascista con un endurecimiento de las políticas de seguridad internas y externas que se tornaran más represivas.

Ante esta realidad hay que poner como prioridad la resiliencia. Resistirse a los dos grandes retos mencionados: "La crisis medioambiental" y "La militarización de las fronteras". Porque esas dos cuestiones serán los focos donde se librará la gran batalla por la hegemonía social y política del mundo actual. Y dependiendo de quién sea el vencedor será el planeta que le tocará vivir a la humanidad en el futuro próximo: países cohesionados, abiertos y respetuosos con el medio ambiente; o países con regímenes autoritarios con los derechos y libertades muy restringidos.

Estas dos fueron las propuestas que yo mismo lance en la inauguración de las Jornadas para celebrar los 20 años de vida del Centre Delàs d’Estudis per la Pau. Centro que es heredero y se nutre de la tradición pacifista, una tradición que tiene en los primeros pensadores por la paz la preocupación por la salvaguarda del medio ambiente y que alertaron de vivir en sostenibilidad con la naturaleza. Así, se debe recordar que Henry David Thoreau fue el creador de Walden, aquel espacio donde proponía convivir en harmonía con la naturaleza. A León Tolstói, que en su granja de Polyana, una vez liberados sus siervos pretendía que se establecieran y vivieran de lo que les proporcionaba la naturaleza. Y Mohandas Ghandi, quien creo los Ashram, granjas-escuelas donde se vivía bajo los principios de la noviolencia. Los tres escribieron y crearon unos modelos de granjas-escuelas con las que proponían convivir en paz con la naturaleza y buscaban la autosuficiencia produciendo aquello que necesitaban para vivir, aconsejando además, trabajar solo para los mercados locales. Algo que a veces se olvida, pues estos antecedentes también son alternativas a nivel social y económico en la actualidad. Algo que el posible colapso medioambiental que se avecina obligará tener en cuenta. Propuestas que, al lado de otras de ecosociales lanzadas por la ecología actual permitirán recuperar economías locales que son más sostenibles que las del capitalismo global.

Mientras esperamos aquel día que durará años, tenemos que poner más énfasis en construir para hoy alternativas que posibiliten cambios políticos en todos los ámbitos. Por qué trabajar por la paz medioambiental, es también preocuparse por el desarme, por la reducción de la economía militar, de los ejércitos, del comercio de armas, de la industria militar, porque el complejo militar industrial es un destacado contribuyente a la destrucción de la biosfera.