Opinion · Cuarto y mitad

Congelarse en verano, asfixiarse en invierno

Ahora que hemos tomado conciencia del cambio climático, del ahorro energético, de la disminución del CO2 y de todas las iniciativas que se pueden adoptar para hacer el mundo sostenible quiero llamar la atención sobre algo con lo que me he encontrado con frecuencia debido al abuso del aire acondicionado en verano o la calefacción en invierno. No hay término medio: o calvo o tres pelucas.

Ocurre sobre todo en los hoteles, pero también en cines, en establecimientos comerciales y en los transportes. En verano la refrigeración suele estar tan alta que más de una vez he tenido que coger una chaqueta para poder soportar el frío viendo una película o viajando en metro. Y, al contrario, en invierno he tenido que dormir destapada porque la calefacción estaba muy alta –y es prácticamente imposible modificarla– y porque además, por si no es suficiente, las camas están dotados de edredones pensados para pernoctar en el Polo Norte.

¿No sería más lógico tener que arrebujarse un poco con la manta en invierno y poder dormir sin taparse en verano? ¿No sería más sostenible que en verano pasásemos un poco de calor y en invierno un poco de frío?  ¿No hay un término medio entre asarse de calor en la temporada invernal y helarse de frio en las estaciones calurosas?

Antes en los hoteles cambiaban las toallas cada día, hasta que se empezó a normalizar que la clientela eligiera si quería que las cambiasen o podían utilizarlas varias veces seguidas, cosa lógica que todo el mundo entiende, pues cuánta agua se puede ahorrar sin tener que lavar sin necesidad tal cantidad de toallas diariamente.

En cambio, con las temperaturas parece que no haya forma de hacer entender a los diferentes establecimientos  y medios de transporte que no hace falta asar de calor al personal en invierno y helarlo en verano. ¿Cuánta energía no se ahorraría si se ajustasen razonablemente los termostatos para no tener que pasar ni frío ni calor excesivos durante las diferentes estaciones del año? ¿Cómo se podría hacer llegar este mensaje a los responsables de locales, cines, hoteles, transportes y todo tipo de establecimientos públicos? ¿No hay nadie en los diferentes gobiernos que pueda proponer tomar estas sencillas medidas de ahorro, ahora que estamos en modo emergencia climática?

Yo preferiría no tener que llevar una chaqueta cada vez que voy al cine en verano, y poder dormir tapada cuando viajo en invierno, pero nada:  o yo tengo el termostato averiado y nadie más se da cuenta de esta anomalía, o es que en realidad a la gente le importa un carajo la sostenibilidad del planeta.