Cuarto y mitad

Hartazgo

Estoy harta. Estoy muy harta de declaraciones solemnes, de retórica vacía, de manifestaciones hueras, de soflamas patrióticas, de vaticinios apocalípticos. Estoy harta de crispación, de malos humores, de disputas permanentes. Estoy harta de banderas, de bandos, del "conmigo o contra mí" del "cuanto peor mejor", de todo aquellos que se han instalado en el ruido y la furia, incapaces de ver algo bueno o positivo en nada ni en nadie que no sea su propio ombligo; estoy cansada de quejas sinsentido, de tantos grupos que se creen el centro del universo, harta de las absurdas y miserables batallas que se llevan algunos grupúsculos que elevan sus pequeñeces a problemas universales, y la anécdota a categoría. Estoy harta de falsas identidades y de emociones impostadas, de quienes se ofenden por minucias irrelevantes y entablan batallas disparatadas contra enemigos inventados, porque nadie les ha enjuiciado o hecho objeto de crítica o alusión.

Estoy harta del uso hueco de palabras como facha, traidor, feminazi, terf o ñordo que se utilizan como dardos contra cualquiera que ose sostener una actitud, un pensamiento o una argumentación racional que contradiga cualquier postura, teoría o especulación; harta de gente que parece que no tiene otra cosa mejor que hacer que pasarse el día en las redes sociales despotricando contra cualquiera que piense de otra manera. Las malditas redes sociales, que tantas expectativas de libertad crearon y que están mutando en el escenario óptimo para mostrar la necedad o dar curso a la acritud y la agresividad.

Mientras ese griterío y ese entrechocar de espadas ensordece en nuestro ridículo terruño el mundo arde, la desigualdad aumenta, los problemas sociales se acumulan, el consumismo se dispara, la humanidad padece. ¿Por qué en lugar de pasarnos todo el día buscando herejes o brujas a las que quemar no nos centramos en nuestro trabajo y dejamos a los demás en paz? ¿Por qué no miramos a nuestro alrededor con detenimiento y vemos las cosas que podríamos hacer o dejar de hacer para contribuir a un mundo más amable? ¿Cuántas cosas criticamos en los demás que nosotros posiblemente hacemos mucho peor?  Mientras estamos entretenidos en estas luchas cainitas, el mundo empeora y nosotros con él. Ya está bien, un poquito de por favor.