Cuarto y mitad

Madres y padres de película

Quien más quien menos tiene padre y madre (aunque hoy día no es infrecuente tener dos madres o dos padres, experiencia poco abordada aún en la ficción).  Digamos que el cine refleja mayoritariamente los roles convencionales. No hay más que ver la diferencia en el tratamiento de los roles de padres y madres en las últimas películas galardonadas con los Goya 2020.

Dos actrices han ganado sus Goya por sus papeles de madre (Julieta Serrano por la madre del director de cine, Benedicta Sánchez por la madre del pirómano) y las que no han ganado también estaban nominadas por esta condición, como Marta Nieto por su explícito Madre, Penélope Cruz por el papel de madre del director de cine, e incluso Greta Fernández por su papel de joven precaria, pero también madre, pese a su juventud.

Algunos de los personajes nominados a los Goya eran padres también, pero la experiencia narrada no gira en torno de esta condición: Antonio Banderas era un director de cine; Karra Elejalde hacía de Miguel de Unamuno, un intelectual; Antonio de la Torre era un hombre escondido y Luís Tosar un enfermero rencoroso. En cuanto a los actores de reparto en ninguno de ellos tiene la menor relevancia la paternidad: dos son actores, otro un latifundista, y el tercero (y ganador) un militar fascista. Esta pequeña comparativa es más que significativa para darse cuenta de que la paternidad no es el eje principal de la vida de los hombres, mientras es crucial en la vida de las mujeres

La experiencia de la maternidad es sin duda una de las más intensas que se pueden experimentar, pero también la más mitificada ¿No seguimos anclados en la idea de que el núcleo de la vida femenina gira en torno a la maternidad?  No tengo nada contra las madres. Yo soy madre por partida doble. Pero ¿es que las mujeres en el cine no pueden ser disociadas de su papel de madre? Mientras los hombres desarrollan el papel de sujetos a los que les pasan cosas diversas (la paternidad puede estar presente de manera tangencial) el núcleo narrativo en las mujeres gira casi siempre en torno de su función maternal, como si no tuvieran otros intereses, otras actividades, otros deseos, otras dimensiones humanas.

Para renovar el imaginario social, creo que ya va siendo hora de que, por un lado, las mujeres desempeñen en el cine roles diversificados, no siempre relacionados con su condición maternal. Y, al contrario, a ver si empezamos a ver padres preocupados por su función paterna, involucrados en la crianza de su prole, lidiando con las emociones y desafíos que provoca la paternidad. Menos madres entregadas y más padres presentes, más allá de cuando les arrebatan a sus hijas… pero eso es tema para una columna posterior.