Cuarto y mitad

¿Políticos o payasos?

Si no estuviéramos viviendo una tragedia cuyas nefastas consecuencias se prolongarán durante años podríamos pensar que estamos asistiendo a una película de los hermanos Marx. Si no supiéramos que algunos individuos que nos rodean son políticos en activo podríamos pensar que son payasos intentando hacer reír al personal con un humor absurdo. Mis disculpas para los payasos de verdad, ocupación noble, difícil y necesaria que está siendo usurpada por aprendices sin gracia alguna.

Estos payasos no tienen más argumento que ir a la contra de lo que proponga el gobierno, escudándose en el más rancio "donde digo digo digo Diego". Si antes clamaba por el confinamiento total ahora digo que hay que salir de él; si antes abogaba por endurecer las medidas, ahora digo que hay que flexibilizarlas; si antes acusaba de no haber declarado el estado de alarma con prontitud, ahora me opongo a que se prorrogue, y así todo.  ¿Qué argumentos o evidencias ofrezco para mantener mi postura? Ninguna, solo el espíritu de contradicción, las cábalas que me permitan desgastar al gobierno pensando en sacar réditos políticos en futuras contiendas electorales.

Ahí tenemos al Payaso Mayor del Reino que se llena la boca de lamentos y jeremiadas; uno que sin dar un palo al agua ha acusado al gobierno primero de "abandonar a su suerte al personal médico", luego de no querer hacer funerales de estado, de no llevar corbata negra, no poner las banderas a media asta o de no querer levantar un monolito a las víctimas, esos viejecitos que por lo visto han dejado morir en residencias de cuya gestión estos payasos que claman eran precisamente responsables. Otros payasos menores aún andan acusando a las feministas de haber causado la epidemia con la manifestación del 8M, que ya lo habían pensado todo con antelación.

No tengo elementos de juicio suficientes como para saber si el gobierno ha tomado las medidas correctas, si las decisiones han sido las mejores o si se han cometido muchos errores, que seguro que sí, dada la inédita situación sobrevenida que nos ha sobrepasado a todos. Pero lo que sí sé es que esta crisis no debería haber salido del ámbito sanitario para convertirse en un dardo político, y que mientras unos se están quemando las cejas noche y día combatiendo el virus, y otros intentan poner remedio de la mejor manera posible, algunos se dedican a despotricar y a poner palos en las ruedas sin ofrecer ninguna alternativa, con el único horizonte de potenciar el cuanto peor, mejor.

Yo es que me descuajaringo de la risa que tanto payaso suelto me provoca.  Doy gracias a los cielos de que esta catástrofe no nos haya cogido con estos payasos en el gobierno (aunque en la periferia haya algún que otro gobierno que no gobierna, como el del molt honorable pallasso) y solo deseo que una vez haya pasado esta pesadilla, si logramos superarla, la gente sensata premie a estos bufones con la risa de la indiferencia, les eche del circo y los mande a hacer payasadas a sus casas.  Que se rían de sus propios chistes, igual acaban muriendo a carcajadas.