El caballero oscuro

DE AQUÍ PARA ALLÁ// MARTÍN CASARIEGO

Desde hace unos años, las películas sobre superhéroes se han multiplicado. ¿El motivo? Muy simple: le gustan a la gente (o se venden muy bien). La prueba es que el récord de recaudación en un fin de semana en EE UU lo tenía Spiderman 3 (151 millones de dólares) hasta que llegó The Dark Knight (154).
Géneros
Por lo general, ni los comics ni las películas de superhéroes me interesan. Pero Christopher Nolan (director de Memento e Insomnio) le da a Batman una vuelta completa. Ya lo había hecho con Batman Begins (The Dark Night es su continuación, y se subtitula Batman Begins-2). Nolan ha vuelto a demostrar que hacer una obra de género no es excusa para hacerla mal, ni siquiera cuando el género es tan sospechoso como el de las películas de superhéroes. Batman no tiene superpoderes. Es el superhéroe más realista, y Nolan apunta en esa dirección (dentro del realismo que se puede pedir a una película de acción con un superhéroe y un supervillano, en un futuro indeterminado). Por ejemplo, Gotham es un Chicago poco disimulado, y Hong Kong es Hong Kong.
 

Heath Ledger
La lista de actores es apabullante: Christian Bale, Michael Caine, Morgan Freeman, Gary Oldman, Aaron Eckhart… El que más elogios se ha llevado es Heath Ledger. Alguien podría pensar que su muerte, al poco de rodar la película, ha contribuido a ello, pero lo cierto es que crea un personaje odioso, repugnante, sobrecogedor, muy diferente del histriónico –y muy divertido, por otro lado– Joker de Nicholson. Yo había visto a Ledger en El patriota y Destino de caballero. Con mi fino olfato, pensé que era el típico guapito que nunca haría un buen papel. Después, llegó Brokeback Mountain, y ahora, El caballero oscuro. En parte gracias a Ledger, Nolan logra transmitir la agobiante sensación de que el mal, como una manta que lo cubre todo, se abate sobre Gotham (sobre la humanidad). Sí, se ha perdido un gran actor. Y quizá, en la vida real, él fuera el verdadero caballero oscuro.

Bombardeo
The Dark Knight está llena de aciertos, pero es excesiva. Demasiada acción, demasiados golpes, demasiados personajes con sus miedos y dudas, demasiadas situaciones límite. Demasiado larga: 152 minutos. Uno sale del cine como de un bombardeo, y entre tantas explosiones, echa de menos alguna caricia. Yo no sabría qué quitar, porque casi todo funciona bien por separado, pero Nolan ha reunido material para dos películas, y lo ha metido en una. Y el cine no es como las matemáticas: sumar no siempre suma, por decirlo así, y con la mitad de elementos, su película sería mejor.