El pecador original

HORÓSCOPO CHINO// JULIO VILLANUEVA CHANG

Un día, mientras caminaba de un lado al otro en su apartamento del Kremlin, Stalin aplastó la cabeza de su loro con una pipa: el dictador no pudo tolerar que un pájaro enjaulado imitara su costumbre de escupir. Desde tiempos bíblicos, todos los inventos del hombre han convivido con sus imitaciones, réplicas, falsificaciones, ecos y herencias.

Jonathan Lethem, el novelista de La fortaleza de la soledad, es de quienes creen que la originalidad es una virtud sobreestimada. Desde adolescente, ha tenido apetito y simpatía por el collage artístico, y el arte que más lo ha entusiasmado es el de un autor endeudado en sus temas y estilos. A Lethem lo desconcierta la reacción policiaca de gente que denuncia apropiaciones y préstamos en lugar de disfrutar de los beneficios de la influencia de un artista sobre otro. Harto de la tiranía del copyright y su avaricia de convertir todo en propiedad privada, escribió el provocador The Ecstasy of Influence, a Plagiarism (traducido como Contra la originalidad por Tumbona Ediciones), un ensayo que Lethem construyó con frases sin comillas, citadas o parafraseadas de otros autores a quienes agradece al final del texto para pagar su deuda.

Desde Shakespeare hasta Dan Brown han sido acusados de plagio, aunque Lethem prefiere usar la palabra “apropiación” y cree que la “colaboración sublimada” es uno de los fundamentos naturales de cualquier creación. Las tijeras y el pegamento son para Lethem instrumentos normales de cualquier escritor, artista plástico o músico. Uno de sus emblemas es Bob Dylan, quien ha saqueado para sus canciones fragmentos de películas de Hollywood, de un poeta estadounidense del siglo XIX, de un  médico y escritor japonés y del propio Shakespeare: consecuente de sus originales desmanes, nunca ha llamado a su abogado cuando alguien canta en la ducha o fuera de ella un pedazo de sus canciones. Hemingway hizo famoso a John Donne por rescatar su frase “nunca preguntes por quién doblan las campanas; doblan por ti” para el título de su libro. El collage es según Lethem la mayor forma del arte de los últimos siglos.
“En esencia, todas las ideas son de segunda mano, tomadas consciente o inconscientemente de millones de fuentes externas”. El plagio es para él una semilla inevitable, pero el mal plagio se reconoce apenas se ve por no añadir valor que transforme lo prestado en algo nuevo. En ese sentido, Lethem niega que Nabokov sea un plagiario por haber tomado prestado el argumento del relato Lolita, publicado cuarenta años antes por Heinz Von Lichberg. Como contraejemplo, acusa a Disney de plagiario imperial que ha robado ideas a diestro y siniestro, pero que sobreprotege con un ejército de abogados a sus criaturas compuestas con el método Frankenstein. Lethem lo llama “la hipocresía de las fuentes” y no se traga la falsedad del monopolio.