La barbarie organizada

AGUAS HELADAS// LORENZO SILVA

Hace ahora setenta y ocho años, un joven capitán de infantería, Fermín Galán Rodríguez, se sublevaba en Jaca contra el rey y hacía colocar en los muros de la pequeña ciudad pirenaica un contundente bando proclamando la República. Pero los republicanos de Madrid no lo secundaron, el gobierno envió tropas para sofocar la rebelión y el impulsivo capitán terminó ante el pelotón de fusilamiento. Cuentan que el condenado se despidió gritando “¡Hasta nunca!” y después, como el oficial que mandaba el pelotón no terminaba de decidirse, fue él mismo quien dio la orden de disparar a los hombres que acabaron con su vida.

Olvidado
Medio año más tarde se proclamaba la II República y los mismos que en su momento lo habían dejado solo lo reivindicaron como héroe y mártir de la causa republicana. También se editaron los dos libros que Galán había escrito antes de morir: Nueva creación, una especie de ensayo utópico en el que exponía su sociedad ideal (al estilo de Tomás Campanella) y La barbarie organizada, subtitulada como Novela del Tercio, en la que daba testimonio de su experiencia en la guerra de Marruecos como oficial de la Legión. Luego vino lo que vino, y Fermín Galán y sus libros quedaron relegados al olvido. Incluso se le despojó de la Cruz Laureada que el Gobierno de la República le había concedido, a título póstumo, por sus méritos militares en la campaña africana.

Incómodo
Cuarenta años después volvió la democracia y con el auspicio de círculos anarquistas se reeditó Nueva creación. Se restituía con ello al lector español al Galán ideólogo, un pensador singular e incómodo, en su triple condición de ácrata, antifascista y antimarxista. Pero nadie se interesó por recuperar La barbarie organizada, un libro clave para entender a aquel hombre que en el campo de batalla marroquí y en la Legión, el mismo lugar donde otros (Francisco Franco y compañía) se convirtieron en futuros golpistas, se cuajó como revolucionario.

Solidario
No ha sido hasta 2008 cuando una pequeña editorial, Galland, nos ha devuelto a ese desconocido Galán novelista. Un escritor a veces ingenuo pero siempre brioso, y sobre todo, el testigo solidario de la dura vida de aquellos desheredados, los legionarios, cuyas vidas desechables se dilapidaban sin tasa en una absurda guerra colonial.
Fermín Galán sacude las conciencias con un relato que da voz a quienes no la tienen. La reedición de La barbarie organizada, libro hasta ahora inencontrable, supone una aportación imprescindible para reconstruir nuestra siempre deficiente y parcial memoria colectiva. Y es, también, una ocasión para sacudirse algunos prejuicios. Que nunca viene mal.