Ecología literaria

¿SOY YO O ES LA GENTE? // ANTONIO OREJUDO

Llegan las ferias del libro. Es curioso cómo en este país, donde nadie lee, gusta mucho pasear entre las casetas. Debe de ser que dan buena sombra. Esta columna es para recordar a los señores visitantes que además de las firmas y de las editoriales habituales hay otras especies literarias, la mayoría en peligro de extinción.

Suicidas

Qué raro. En los tiempos del libro electrónico, un puñado de suicidas en diferentes partes de España están invirtiendo sus ahorros y sus energías en levantar pequeñas editoriales. No pueden equivocarse dos veces, de ahí que extremen el cuidado al decidir lo que publican. La adversidad del medio como garantía de calidad. Es el caso de Periférica (www.editorialperiferica.com) de la que hablaba aquí el otro día o de El Gaviero Editores (www.elgaviero.com). A ver si con el libro de papel va a pasar como con el teatro, que se supone que se murió al llegar el cine. El Gaviero son Ana Santos y Pedro de Miguel, dos madrileños afincados en Almería. Y como los cactus de aquella tierra, su editorial florece con poquita agua. Acaba de sacar dos libros estupendos.

Gatos

T. S. Eliot escribió Old Possum’s Book of Practical Cats (El libro de los gatos habilidosos del viejo Possum), quince poemas para niños, que sirvieron de inspiración a Cats, el musical. Juan Bonilla, el autor de la traducción, lo ha titulado Libro de los gatos sensatos de la vieja Zarigüeya. Laia Arqueros es la autora de las divertidas ilustraciones. Me da rabia que nadie lo haya reseñado y que libros como este queden sepultados bajo el ruido de las compras obligatorias. La traducción de Bonilla es genial. No se ha ceñido a la literalidad del texto. Es un trabajo muy libre, en el que ha primado el ritmo y la sonoridad del verso sobre la fidelidad. No se trataba de hacer una edición filológica de Eliot, sino de rescatar el espíritu intrascendente y juguetón con que Eliot escribió estos poemas sobre gatos para divertimento de los hijos de su editor.

‘Inopia’

Juan Manuel Gil (Almería, 1979) acaba de poner su grano de arena en la pugna contemporánea: argumentistas contra fragmentarios. Inopia es un libro peculiar e interesante. Es evidente que su autor se siente incómodo con los relatos lineales, que ya no le resultan verosímiles porque hace tiempo que las cosas dejaron de suceder unas detrás de otras. Pero al mismo tiempo no renuncia a la trama. Sabe que la retórica de lo fragmentario solo aguanta un libro o dos, y que dentro de cada lector sigue habiendo un niño ávido de argumentos con principio, nudo y desenlace.