Opinion · Posos de anarquía

GeograCIA política

A pesar de los intentos de Hillary Clinton y sus adláteres, las relaciones entre EEUU y Pakistán están seriamente deterioradas desde la Operación Gerónimo que concluyó con el asesinato de Bin Landen. Hoy se ha hecho pública la detención en Pakistán de varios informadores locales que colaboraron con la CIA en esta operación. Sigue tensándose, pues, la cuerda entre el gobierno de Obama y Zardari, cuestionándose en ciertos círculos los 3.000 millones de dólares en ayudas que EEUU prevía dar para 2012.

¿Es legítimo el malestar de Zardari con Obama? Los datos objetivos hablan de la existencia de un acuerdo previo en 2001 entre los antiguos líderes -Bush y Musharraf- en virtud del cual EEUU tenía carta blanca durante 10 años -vencía justo este año- para que fuerzas estadounidenses llevaran acciones militares unilaterales en territorio paquistaní contra Bin laden o Ayman al Zauahiri. Sin embargo, el acuerdo vencía este año y los actores han cambiado en ambos bandos.

¿Qué llevó a EEUU a vulnerar el espacio paquistaní, cometiendo un asesinato sin juicio previo y, después, arrojar el cadáver al mar? Si uno atiende a las declaraciones que realizó la semana pasada el director de la CIA, Leon Panetta, en el Congreso, se hará una idea muy clara: según Panetta, el papel de Pakistán en la localización del paradero de Bin Landen ha sido de participación o incompetencia.

Si, además, uno revisa la historia de la CIA, ya no tendrá dudas a la hora de entender como ésta ha sido clave en el dibujo de la geografía política actual. Hace tan sólo cuatro años, se descubrió cómo la CIA destruyó vídeos de interrogatorios a miembros de Al Qaeda, usando técnicas como el waterboarding o, lo que es lo mismo, la bañera que la Gestapo ya empleara con sus prisioneros, como vivió en sus propias carnes el recientemente fallecido Semprún. Ya en la etapa del antiguo director, Michael Hayden, se admitieron secretos a voces, como los planes llevados a cabo por la Inteligencia estadounidense para asesinar a Fidel Castro, Patrice Lumumba o Rafael Leónidas Trujillo.

La diferencia es que el asesinato de Bin Landen se ha hecho público, primero, por la imposibilidad de acallarlo teniendo en cuenta las posibles represalias terroristas; y segundo, por la subida de popularidad que tanto necesitaba Obama a un año de las elecciones y con el bando republicano en plena carrera de primarias. Zardari se ha visto en una situación muy embarazosa, teniendo que admitir que el terrorista más buscado de todos los tiempos estaba oculto a unos pocos kilómetros de la capital.

¿Se puede permitir Pakistán el lujo de renunciar a las cooperación de EEUU, aún asumiendo las contraprestaciones que ello trae consigo? Pues en eso está, como prueban los intentos por parte de su Gobierno de ser miembro pleno de la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS), cuya cumbre se celebra estos días en Astaná reuniendo a líderes como Mahmud Ahmadineyad, Medvédev o Jintao, entre otros. De conseguirlo, el dibujo de Oriente Medio puede cambiar significativamente, demasiado, quizás, para los intereses norteamericanos.