Posos de anarquía

Países emergentes, sumergentes y detergentes

Ante la sombra de una doble recesión mundial, permítanme que me despache hoy a gusto, sin caer en técnicismos -esos mismos que utilizan políticos y economistas para desorientarnos-, escribiendo desde las entrañas, casi como si estuviéramos en el bar de la esquina, en una de aquellas escenas míticas de Los Lunes al Sol. Porque el hartazgo, la desazón y la indignación alcanzan ya máximos históricos, empujado por el ejército de sinvergüenzas, ladrones, corruptos, oportunistas y capitalistas sin escrúpulos que, como los malos quesos, parecen estar hechos de la mezcla de mil de las peores leches.

Mientras las bolsas se desploman, que cuando no es por la crisis griega es por la Reserva Federal o porque alguna agencia de calificación estornuda si pañuelo encima de un país europeo, el G-20 amenaza se compromete a dar una respuesta "fuerte y coordinada" a la crisis financiera. A buenas horas, mangas verdes. Entre sus objetivos, asegurar la estabilidad del sistema bancario además de, obviamente, achuchar un poco más para que los planes de ajuste se ejecuten con rigor. En esa misma línea, las autoridades europeas se preparan para recapitalizar a los 16, sí, como lo oye, 16 bancos que estuvieron a punto de suspender los test de estrés europeos del pasado verano. Siete de esos 16, por cierto, son españoles, aunque ellos sacan pecho y hablan de "niveles de capital confortables". Y es que, tiene guasa ver que Bankia, recién salido a Bolsa, es uno de los afectados a capitalizar... o deberíamos decir 'recapitalizar', porque el salvamento de los bancos, esos cuyos directivos se embolsan millones de euros al año, ya nos ha costado a los españoles una millonada.

Y en estas, aparece el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, y dice que cree probable una doble recesión. Advierte de que el mundo entero se encuentra en "zona de peligro" y alienta a los gobernantes "a actuar con valentía". Tanto cargo para eso, para que olvide incluir en su discurso, "con valentía... y honestidad". Que a los mandamases de los países 'sumergentes' -porque, digo yo, si los BRICS (Brasil, Rusia, China, India y Suráfrica)  son emergentes, nosotros seremos ya 'sumergentes'- siempre se les olvida ese apunte... por qué será.

Por qué será que la Unión Europea va de chapuza en chapuza con los recates griegos sin haber sabido transmitir a quienes sustentamos la economía, esto es la ciudadanía, un mensaje claro: "te rescato, pero sólo si quienes han falseado las cuentas produciendo este socavón financiero pagan los platos rotos". Que digo yo, iluso de mi, que si yo fuera griego y viera que los corruptos van a la cárcel me resultaría menos doloroso ajustarme el cinturón. Que digo, vaya.

Y uno escucha que no se va a dejar caer a Grecia porque es como el cuñado vago y ludópata que pasa un bache económico y la familia hace piña y le ayuda. Ya. A ver cuánto tiempo Merkel y compañía siguen ayudando al cuñado, que no ha ido a rehabilitación... a ver si no terminamos por decirle al cuñado que se busque otra familia, al menos temporalmente, hasta que deje el juego... y entonces veremos cómo se suceden los acontecimientos, si el resto de los bingueros de Europa, con España entre ellos, dejan o no de jugar sus cartones o, lo que es lo mismo, recortar sin estimular.

Así que tenemos países emergentes y sumergentes. ¿Saben que nos falta? Países detergentes. Sí, que limpien de una vez por todas, sin corroer, los modelos productivos sustentados hasta ahora. Que se lleven por delante a chorizos, políticos corruptos y empresarios esclavistas. Sólo así se puede trasladar a la sociedad un mensaje claro y que tenga calado, un discurso que se erige imprescindible para otra gran reforma a sumar a la del modelo productivo: la del modelo de consumo.

Y eso ya es cosa nuestra.