Posos de anarquía

Verde, gay y pacifista: el ascenso de las minorías

Finlandia viene siendo un ejemplo diferencial en muchos sentidos pero, por encima del resto, sobresalen su sistema educativo y su manera de abordar la crisis, haciendo pagar a buena parte de quienes la generaron. Ahora podemos asistir a otro modo de hacer distintas las cosas: imaginen, un presidente verde, pacifista, gay y casado con un inmigrante (en concreto, un ecuatoriano). Hablo del candidato de los Verdes finlandeses, Pekka Haavisto, que aunque lo tiene complicado en la segunda vuelta de las presidenciales frente al líder del Partido de Coalición Nacional, Sauli Niinistö, ya ha hecho historia. Pase lo que pase, será el adiós a la presidenta Tarja Halonen, tras haber estado en el poder todo lo que permite la Constitución del país, es decir, doce años.

Haavisto lo tendrá muy difícil a la luz de los últimos sondeos pero haber forzado una segunda vuelta frente al que muchos consideran uno de los economistas punteros de Europa -de hecho, es el actual presidente del Banco Europeo de Inversión- dice mucho a favor del verde y del reflejo de la diversidad social en la política, no sólo por su orientación sexual, sino por su carácter pacifista y su conciencia medio ambiental. 

Existen otros ejemplos en Europa, desde el progresivo ascenso de los Verdes en Alemania a Elio di Rupo, el primer ministro belga, abiertamente gay y, por supuesto y aunque no sean minoría social -pero sí en el poder- el de mujeres presidentas como la propia Merkel o Thorning-Schmidt en Dinamarca que, además, ha combinado experiencia y frescura en su Ejecutivo combinando a la vieja escuela con jóvenes talentosos (y comprometidos).

En suma, asistimos poco a poco al ascenso de las minorías, que van sumando mayorías. Es un largo camino por recorrer, pero quizás y si no renuncian a muchos de sus principios éstas y otras minorías, será posible cambiar el rumbo de un mundo que va a la deriva, de un sistema abocado al desastre sino se genera un punto de inflexión que ni los Obama, ni los Merkozy, ni los Chávez ni los Ahmadinejad han conseguido hasta ahora.