Posos de anarquía

Apuntes sobre Rajoy en Londres

Mariano Rajoy realizó ayer su primera visita a Londres desde que es presidente de Gobierno, algo que a buen seguro debió de ilusionarle porque David Cameron -y sus recetas de austeridad- es uno de sus mandatarios más admirados. Hay que ver lo que le cunden las reuniones bilaterales a los líderes conservadores. Si seguimos el cronograma de Rajoy y los asociamos al contenido de sus conversaciones podremos comprobar la capacidad de síntesis y entendimiento de estos dos líderes. Fascinante.

El presidente español llegó a las 13:07 de la tarde a Downing Street. A las 14:10 comparecía ante los medios junto a Cameron que fue, precisamente y como anfitrión, el que detalló la lista de temas abordados. Tres fueron las líneas marcadas por el premier: las relaciones bilaterales entre ambos países, que calificó como "sólidas" y que mejorarán dado su carácter común de centro-derecha (Cameron dixit); los problemas de la eurozona, para los que "la desregulación pasa por ser una de las soluciones"; y la situación global, con especial atención al embargo petrolero contra Irán y las sanciones contra el régimen de Siria. A ello hay que sumar, además, la eterna lucha por la soberanía del Peñón de Gibraltar.

De media y si echamos cuentas, apenas se dedicaron 10 minutos a cada cuestión -sin considerar que se trataba de un almuerzo y, oye, algo comerían-. Quizás por eso, al presidente español le cogió a contrapié -inexplicablemente- la pregunta sobre Gibraltar: "¿Han tratado el conflicto de Gibraltar; se va a abrir una vía de negociación y si es así, será exclusivamente entre Londres y Madrid como pide el Gobierno español?". Rajoy, algo dubitativo, casí balbuceó un "ehhhh, sí, hemos hablado de Gibraltar", para añadir después que "y los ministros de Asuntos Exteriores continuarán hablando en el futuro. Tenemos posiciones diferentes peroooooo... vamos a seguir hablando en el futuro". Bastante más incisivo fue Cameron, que fue el único durante la rueda de prensa que hizo mencionó a los gibraltareños.

No sería hasta después de la rueda de prensa, cuando el gabinete de Gobierno emitió una nota 'completando' lo que Rajoy había dejado incompleto, quizás, en honor al llamamiento a la "mesura" que realizaría sólo unos minutos después. Así y siempre según Moncloa, el presidente marcó con Cameron dos ámbitos para el diálogo sobre el Peñón. Por una lado, la disputa sobre la soberanía, en lo que sólo pueden opinar España y Reino Unido -lo acaba de remarcar el ministro García-Margallo en su comparecencia en la comisión de Exteriores del Congreso-; y por otro, la cooperación entre Gibraltar y sus poblaciones vecinas, donde entran también "los españoles del campo de Gibraltar y los gibraltareños".

¿Quién dijo que 60 minutos no dan para nada?