Posos de anarquía

Peligros para la Democracia

Hoy hemos sabido que el Tribunal de Europeo de Derechos Humanos ha confirmado la ilegalización de Acción Nacionalista Vasca (ANV) porque supone "un gran peligro para la Democracia". Sin entrar en valorar a ANV, sí resulta interesante analizar y, sobre todo, extender la segunda parte de la sentencia. ¿Qué es un gran peligro para la Democracia?

¿Acaso no lo es un Gobierno que llega al poder por la puerta de atrás, con un programa electoral oculto? ¿No supone un peligro para la Democracia el terrorismo de Estado traducido en medidas antisociales al servicio de los más ricos? ¿De veras que no hace temblar los pilares de la Democracia más esencial la represión policial sin castigo, los indultos a los torturadores, las puertas giratorias de ex políticos que previamente han defraudado a la sociedad? ¿No es un peligro para la Democracia un homicida involuntario convicto al que se pone en libertad? ¿Qué hace sino dañar a la Democracia que se pretenda eliminar el derecho a la huelga, restringir las manifestaciones o, incluso, castigar con penas de cárcel al que asista a un ser humano sólo porque no tiene un papel en regla? ¿No es de un atentando a la Democracia colosal que sea la propia policía la que fabrique pruebas para incriminar y aislar durante dos meses a un joven cuyo discurso considera una amenaza?

Resulta muy sencillo jugar con las palabras y, así, con las personas. Es extraordinariamente fácil dibujar una realidad paralela, camuflarse de defensor de la libertad cuando, en realidad, no se busca otra cosa que dominar a las clases bajas, vivir por encima del resto a costa del resto. Y lo peor de todo no son quienes están perfectamente identificados, sino aquellos híbridos que visten de izquierdas cuando en realidad defienden otro tipo de capitalismo, de insolidaridad. Por definición, el proyecto histórico socialista es lo mismo que el proyecto de superación del capitalismo y eso es algo que, ebríos de globalización, cúpulas de partidos como el PSOE no lo han entendido (nótese que hablo de cúpulas, porque las bases están que trinan, deseando romper el techo de cristal impuesto que impide la regeneración de la formación).

Esos son los más peligrosos, aquellos que no han entendido que no se puede separar economía, política e ideología; esos que no sé si por ingenuidad, estupidez o egoísmo critican al PP, les tachan de fachas al tiempo que defienden a capa y espada el libre mercado actual, ese que se reúne en foros de defraudadores como el que hoy está teniendo lugar -Spain Inverstors Day-, con el príncipe Felipe a la cabeza.

Se discute mucho y se resuelve poco. Hoy más que nunca hay que cambiar el modo en que la sociedad entiende la política y, especialmente, para qué sirve. Resulta crucial identificar qué es y qué no es un peligro para la Democracia y no caer en trampas dialécticas que nos tiende la derecha, a veces disfrazada de izquierda. ¿Por qué están demonizados gobiernos como el venezolano, el ecuatoriano o el boliviano? Porque, a pesar de la notable batería de mejoras pendientes, son producto de un movimiento popular que han llegado a convertirse en sujeto protagónico de la política nacional. ¿Acaso no se han percatado que los máximos detractores de estos gobiernos son los mismos que aquí en España han propiciado que alguien de su familia sea víctima de un ERE, que su servicio de urgencias se haya cerrado o que su hijo ya no tenga tutorías y ande perdido sin las clases de refuerzo?

Para esos, que son el verdadero peligro para la Democracia, atender las necesidades del pueblo y no a los mercados, a la élite económica, es populismo. Para esos, poner la economía al servicio de las necesidades sociales es populismo, es un peligro para la Democracia. Por eso estos días en los que veo al pueblo organizarse, encuentro esperanza, creo que tarde o temprano el modelo neoliberal naufragará y con él, esos híbridos pseudoprogresistas que no son más que burgueses con sueños húmedos de clase alta. Por eso mismo, estos días que oigo de reuniones clandestinas, de esas que no se convocan por redes sociales que interceptan los 'prodisturbios', de esas que se manejan a la antigua usanza, en la que los perros no hincan el diente inflitrándose porque ni siquiera tienen constancia, veo un futuro de transformación social, sostenible y radicalmente anti-sistema respecto a lo que hoy padecemos.

Y eso no es un peligro para la Democracia, aunque la derecha lo vista de tal. Eso es la Democracia misma.