Posos de anarquía

Barrer la basura

Arranca hoy en Madrid una huelga indefinida de los servicios municipales de limpieza y jardinería. El motivo son los 1.144 despidos que planean las empresas adjudicatarias después de que el Consistorio de Ana Botella recortara su presupuesto más de un 20% el pasado verano. Ni las adjudicatarias son unas santas (FCC, OHL y Sacyr Vallehermoso que presentan ERE; y Ferrovial, que no) ni mucho menos lo es Botella. No hay más que ver su historial.

Algunos puede que ya no se acuerden, pero los recortes en la limpieza de Madrid no se remontan a este verano. Podemos irnos a los tiempos del predecesor de Botella, el retrógrado Alberto Ruiz-Gallardón. Ya en 2010 los movimientos vecinales denunciaron cómo mientras el Ayuntamiento imponía una tasa de basuras con la que recaudaba 166 millones de euros, rebajaba el presupuesto de limpieza un 15%, lo que dejaba en la estacada a cerca de 3.000 trabajadores eventuales en las plantillas de cuidado de los jardines, recogida de hoja, campañas de verano y Navidad...

Botella_ContenedorLlegó Botella y la situación, lejos de mejorar, empeoró. La alcaldesa se sacó de la manga un contrato de externalización integral con un tajo en el presupuesto de más de un 20%. La patronal, con esa indecente indiferencia que le caracteriza, puso encima de la mesa las tablas salariales de 2007 (18% más bajas) y una paga extra menos para negociar el convenio de este año. En total, de punto de partida, un 43% menos de sueldo, según denuncian los sindicatos.

Más despidos y bajadas de sueldos en unos empleados que cobran entre 1.100 euros y 1.300 si cobran nocturnidad. Algunos pensarán que es mucho y, ¿saben por qué? Porque quienes nos gobiernan están haciendo muy bien su mezquino cometido: convencernos de que con 800 euros se puede vivir, que tirar de las pensiones de los abuelos no es tan malo, que trabajar 15 horas al días en dos empleos diferentes es normal.

No caigan en esa trampa y ahora más que nunca, solidarícense con esta huelga. No pequen de egoístas y mucho menos de ingenuos respaldando acusaciones de la derecha cuando sus exaltados salten diciendo que "no hay derecho a que los madrileños sufran esta suciedad" o que "menuda imagen para nuestros turistas". No, no caigan en esa trampa, porque por mucha basura que se acumule en la calle no es nada comparado con la que se apila en los despachos municipales.

¿De qué otro modo si no se puede explicar que Botella se lave las manos (que por mucho que frote siempre estarán sucias) y diga que "al ser un servicio externalizado es algo que tienen que resolver sindicatos y empresas"? ¿Acaso la limpieza y los jardines de la ciudad no son su responsabilidad directa? ¿Es ese el estilo de privatización del PP? Aviso a navegantes, porque de salirse con la suya Ignacio González con la privatización de la Sanidad podríamos asistir a situaciones esperpénticas: muertes de enfermos porque las adjudicatarias, como ya ha sucedido en Reino Unido, priman la rentabilidad sobre la salud de los pacientes, y el Gobierno mira para otro lado porque "es un servicio externalizado".

Los barrenderos y jardineros advierten: "Si nos despedís, arderá Madrid". Ayer, de hecho, ya lo hizo un poquito. Estos trabajadores han conseguido invertir el proceso, porque en realidad ya hace tiempo que están quemados. Y quizás ese fuego sea purificador, el que genere cenizas de abono para algo nuevo, mejor; que termine con la basura de los despachos que ni los escobones de las barrenderos pueden hoy barrer ni las tijeras de los jardineros podar. Un fuego que no sólo se alimente de indignación de estos trabajadores, sino también de la solidaridad de todos los madrileños, más que hartos del inmundo hedor que sale del Palacio de Cibeles.