Posos de anarquía

Reflexiones irreverentes sobre el desbloqueo de Cuba

Ayer fue un día histórico: la noticia de la 'normalización' de las relaciones entre EEUU y Cuba sin duda es buena. En esta coyuntura, creo que es importante realizar algunas puntualizaciones, porque presentar a Obama como el gran salvador de Cuba sería un tremendo error. A fin de cuentas, el presidente estadounidense se encuentra en las horas más bajas de su segundo mandato y no ha sido hasta ahora cuando ha movido ficha, quemando sus últimos cartuchos en materia de inmigración. ¿Que es una buena noticia? Sin duda. ¿Qué es de agradecer? No lo creo tanto, porque ello significaría hacer extraordinario lo que, en realidad, era imperativo.

Las voces más críticas siempre tachan a Cuba de espacio de violación de los Derechos Humanos, sin ni siquiera reparar en las consecuencias que para los Derechos Humanos tiene un bloqueo económico-comercial durante medio siglo. Escucho desde ayer ligerezas de tertulianos varios señalando que "es hora de que el régimen castrista se abra". ¿Qué posibilidades de aperturismo había hasta la fecha con el embargo de EEUU? ¿Por qué esas mismas voces jamás arremetieron contra la política exterior de EEUU?

Posturas ahora como las del senador Marco Rubio, que ha llegado a declarar que hará "todo lo posible" por boicotear el diálogo con Cuba, son una vergüenza, no sólo para todo el pueblo cubano, sino para cualquiera que defienda los Derechos Humanos. El senador, como tantos otros, no es más que un vendido al capitalismo que reniega de su origen. En esta misma línea, pero con una postura distinta hacia el diálogo, detesto a quienes defendieron durante décadas el bloqueo y ahora coinciden con Obama en admitir que ha sido inútil, que fue un error.

Por otro lado y admitiendo las limitaciones que ha impuesto la Revolución Cubana, es importante analizar la calidad de vida. Es cierto que en Cuba, hasta hace muy poco tiempo, no era posible contar con un teléfono móvil o con una olla exprés, es innegable, pero ¿había allí una 25% de los niños con desnutrición? No, no lo había... y no lo digo yo, al que en Twitter me han llegado a tachar de "ultra radical de extrema izquierda", lo dicen los informes de la Organización de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), la misma que advierte que en España hay 2,3 millones de menores que están por debajo del umbral de la pobreza o en peligro de caer en ella.

En Cuba, hasta hace pocos años, no era posible hacerse autónomo -cuentapropistas, como se denominan allí-, pero a ningún cubano le faltaba la asistencia sanitaria. En nuestro país, la reforma del Gobierno de Rajoy ha dejado sin asistencia sanitaria a 2.300 personas cada día.

¿A dónde voy a parar con esta argumentación? Que en demasiadas ocasiones nos creemos libres por vivir en la Vieja Europa, pero no somos tales. Los niveles de violación de derechos civiles y Derechos Humanos en España van creciendo día a día, haciendo legal lo que, incluso, el Derecho Internacional tacha de ilegal. Vivimos momentos en los que la soberanía nacional está siendo constantemente socavaba (el TTIP rematará la faena), en que se niegan derechos esenciales a la ciudadanía, como son una vivienda digna, una educación o una sanidad gratuitas y de calidad... Sin embargo, como todavía podemos tener un smartphone de última generación o comprar ropa por 6 euros sin preocuparnos a quién se explota para su fabricación en otro rincón del mundo, nos creemos libres. ¿De veras eso nos brinda libertad? ¿De veras eso, siquiera, nos da felicidad? Es algo más que cuestionable.

El día de ayer, como comenzaba este artículo, fue histórico. Ojalá que sirva, no sólo para llenar de turistas la isla y que las multinacionales -como las hoteleras españolas- se forren, sino para hacer una Cuba más fuerte, capaz de consolidar aún más la unión iberoamericana y de realizar, de una vez por todas, sin miedos ni prejuicios, una revisión del nuevo Socialismo del siglo XXI porque ahí es donde se encuentra la gran esperanza para enfrentar con solidez el capitalismo salvaje y depredador que devora el mundo entero.