Opinion · Posos de anarquía

Con Franco se vivía mejor

Cuando se es un amante de la libertad, tiene que ser extremadamente doloroso afirmar que con Franco se vivía mejor. Este es el caso del pueblo saharaui, que para su inmenso malestar puede asegurar que vivía mucho mejor durante los años de la dictadura franquista. Entonces y aún siendo colonia española, vivía en su tierra, la que legítimamente le pertenece, eran ciudadanos españoles de pleno derecho y disfrutaban de la paz.

Es duro aceptar que quienes tienen más mérito para que, en cierto modo, el pueblo saharaui añore los tiempos del franquismo sean precisamente los que más ensalzan la bandera de la Democracia. Hablo de Juan Carlos I -el gran traidor al pueblo saharaui- y su sucesor Felipe VI, y tanto del Partido Popular (PP) como del PSOE. Todos ellos han contribuido a la violación sistemática de los Derechos Humanos del pueblo saharaui; todos ellos han inclinado la balanza del lado de la economía en lugar del de las vidas humanas.

El último caso lo estamos viviendo con la solicitud de asilo de Hassanna Aalí, activista saharaui de 26 años, que de ser repatriado a Marruecos es más que posible que, como poco, sea torturado… en el peor de los casos correrá la suerte de otros tantos saharauis a manos del sultán: la muerte. Hassanna está acusado de participar en las protestas del campamento de Gdeim Izik en 2010. Unas protestas que fueron pacíficas hasta que la policía y el ejército marroquíes arremetieron violentamente, saldándose con varios muertos y decenas de malheridos, muchos de ellos torturados violentamente.

Cualquier acto violento que pudiera haber cometido Hassanna no habría sido más que en defensa propia ante los ataques de los sicarios de Mohamed VI. Diría más, Hassanna, en realidad, es reclamado por Marruecos tras haberle perseguido por sus ideas políticas de autodeterminación -avaladas por las resoluciones de la ONU-, lo que le convierte en un preso político al que se debería haber concedido asilo.

España se lo ha denegado y por eso estos días en la Terminal 4 del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas al menos 18 personas mantienen una huelga de hambre en protesta por esta injusticia. En año electoral, el PP no quiere hacer un movimiento en falso que pudiera molestar a Mohamed VI y éste dificulte los acuerdos de pesca -que roban ilegalmente los recursos naturales a los saharauis- o relaje los controles migratorios en las fronteras con Ceuta y Melilla.

El PSOE habría hecho lo mismo, tan de izquierdas y tan demócratas que son. No olvidemos que Trinidad Jiménez, ministra de Exteriores cuando se produjo la matanza de Gdeim Izik, prefirió mirar a otro lado, manchándose las manos de sangre, algo que la causa saharaui no le perdonará jamás.

Personalmente me sorprende que el pueblo saharaui todavía confíe en un Gobierno español y en un monarca que si algo han demostrado en los últimos 40 años en la cuestión saharaui, es que no les tiembla la mano a la hora de comerciar con vidas humanas. Yo acuso directamente a todos ellos de ser cómplices directos del incumplimiento de las resoluciones de las Naciones Unidas, con el agravante de que ahora el Gobierno del PP se encuentra en el Consejo de Seguridad. Resulta inaudito que desde esa posición se niegue el asilo a un preso político cuyo destino de ser repatriado es muy incierto… claro, que si este Gobierno está dejando morir a españoles en propio territorio nacional (enfermos de Hepatitis C), ¿qué le va a importar un pueblo que lleva desde hace 40 años viviendo en campos de refugiados en el desierto del Sáhara?

Yo hace mucho tiempo que no confío en el Gobierno de España para resolver la ocupación ilegal de Marruecos en el Sáhara Occidental. No sólo no confío, sino que le veo como a un enemigo, como a uno de los agentes que más y mejor han favorecido el delito y los crímenes de Marruecos. Parece mentira que no se den cuenta de las arenas movedizas en que se mueven, de cómo los saharauis más jóvenes están comenzando a perder la paciencia, más aún cuando ven que uno de los suyos, que optó por ser activista pacífico como Hassanna es castigado injustamente de esta manera.

Los tambores de guerra llevan sonando desde hace mucho tiempo y ojalá que nunca se materialicen en conflicto, pero si lo hacen, que este Gobierno mercenario sea consciente que no sólo los saharauis alzarán las armas. Algo me dice que los alistamientos de soldados no saharauis se multiplicarán significativamente. Entonces, los problemas que ahora ven que Marruecos podría provocarles por conceder el asilo a Hassanna serán un juego de niños comparado con lo que vendrá. Ojalá nunca sea así.