Posos de anarquía

La soberbia de Susana Díaz se merienda a Susana Díaz

Durante la pasada campaña electoral para el Parlamento andaluz, Susana Díaz se mostró orgullosa, destilando autosuficiencia por los cuatro costados. La lideresa del PSOE-A estaba convencida de alcanzar la mayoría absoluta y, si no lo estaba, desde luego que se confió a la prepotencia, diría incluso que a la soberbia vista la mala educación que mostró en el último debate retransmitido por TVE, para trasladar esa idea al pueblo andaluz.

Si hubo algo que repitió más incluso que el "conmigo se pueden meter, pero no consiento que hablen mal de Andalucía" fue que "yo no voy a pactar con nadie, sólo con el pueblo andaluz". Pero hete aquí que casi el 65% de los andaluces le ha dado la espalda al PSOE-A, y ahora el partido de Díaz necesita de terceros para su investidura. Por eso, no hizo falta ni un día para que Susana Díaz se tragara sus palabras y hablara de "dialogar", de "coser"... todo menos "pactar", que es lo que va a tener que hacer para poder volver a sentarse en San Telmo.

Hoy, Díaz arranca los contactos, el primero con el PP. Fíjense que también fue rotunda al afirmar que "jamás pactaré con el PP"... y es el primero con el que se sienta. Nadie pensará que el PSOE-A va a conseguir el apoyo o la abstención -que viene a ser lo mismo, aquí no hay medias tintas- de ninguna formación política a cambio de nada... algo le dará, aunque no lo vayan a hacer público ante la ciudadanía porque para qué vamos a empezar a ser transparentes ahora...

En condiciones normales y en el caso concreto del PP, ésta debería ser la única excepción a esa contrapartida porque su líder andaluz, Juanma Moreno, lanzó en campaña la propuesta de que "nosotros vamos a dejar gobernar a la lista más votada e invitamos al PSOE a que haga lo mismo". En realidad, Moreno sólo se quería asegurar que no le sucediera lo mismo que en las elecciones de 2012, cuando el PP fue el partido más votado pero no llegó a San Telmo por la coalición PSOE-IU. Ahora, Moreno dice que no apoyará al PSOE, es decir, que mintió a la ciudadanía en campaña... comienza a ser un hábito en el PP. Su objetivo es dejar en evidencia al PSOE, que tendrá que pactar con Ciudadanos o con Podemos, para que los de Génova tengan algo de munición para el resto de las campañas autonómicas y municipales... y las generales de noviembre.

En esta coyuntura, Ciudadanos parece la opción más viable para que Susana Díaz consiga ser la presidenta de la Junta de Andalucía. Lo que sucede es que Albert Rivera ha sido tajante: "Si Susana no echa a Chaves y a Griñán, ni cogeremos el teléfono". Así que alguien tendrá que tragarse sus propias palabras: o lo hace Rivera y pacta, algo que no le beneficiaría de cara al resto de campañas pues su electorado no se lo perdonaría (quizás se abstenga y lo venda como un charlatán vende el crecepelo), o se las traga Díaz y echa a sus mentores. Y no es que Díaz no tenga tragaderas, que ya para mantenerlos en el partido se tuvo que tragar aquello de "en cuanto alguien sea imputado se va del partido", pero no es lo mismo hacer de tripas corazón para beneficar a barones que para echarlos a patadas...

¿Y pactar con Podemos? Bueno, no parece probable, no tanto por Díaz que tendría que volverse a tragar sus palabras, como porque Teresa Rodríguez no creo que pase por el aro. Si no quieren converger con IU, que pasan por ser almas gemelas, ¿cómo van a pactar contra el que han identificado como el causante de muchos de los males que padece hoy Andalucía?

En resumen, que Susana Díaz quería comerse Andalucía con su soberbia y es su propia soberbia la que se la está merendado. Sea cual sea el resultado que alcance para lograr su investidura, algo quedará claro: arranca su Gobierno con buenas tragaderas.