Posos de anarquía

Toro de la Vega: Excepciones

Rompesuelas será hoy lanceado hasta morir en Tordesillas, sencillamente, porque es una excepción. Así lo ven todos los que hacen posible que el Toro de la Vega siga avergonzándonos como país. Así lo ve el alcalde socialista, José Antonio González Poncela, que en su supina ignorancia, por no decir estupidez, asegura que "el toro siente dolor, pero no sufre". Así lo ve el propio secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, que dice estar en contra del festejo y que González Poncela no representa al PSOE, pero no toma una sola medida contra el que en la práctica sí representa a los socialistas en Tordesillas, aunque más de 200.000 firmas exijan su expulsión.

TordesillasRompesuelas morirá hoy porque las autoridades se postulan en contra del maltrato animal excepto si una tradición lo respalda, porque las más de 120.000 firmas recogidas en contra del brutal festejo no sirven para nada. Rompesuelas morirá agonizando hoy porque muchos de los que cargan contra las corridas de toros ven, en cambio, con buenos ojos al Toro de la Vega amparándose en que "es algo muy nuestro, del pueblo".

Vivimos en un país de excepciones y, paradójicamente, el Toro de la Vega no iba a ser una excepción. Vivimos en un país donde la vivienda es un derecho salvo si interesa más vender vivienda social a los fondos buitres. Nuestra Constitución defiende el derecho de libre expresión y manifestación, salvo cuando aplicamos la Ley Mordaza. Nuestro Gobierno saca pecho y presume de solidario con los refugiados salvo cuando aplica las devoluciones en caliente.

El Toro de la Vega se empapa de ese espíritu de justificar lo injustificable con argumentos tan peregrinos que caen por su propio peso. Para vergüenza del pueblo de Tordesillas, incluso Franco mostró un talante bien distinto, aunque fuera sólo durante tres años, cuando entre 1966 a 1969 se suprimió el lanceamiento de toro.

Uno siempre se posiciona en la defensa de la vida humana, incluso, por encima de la animal. Sin embargo, como vivimos en ese maremágnum de excepciones, cuando hablamos del Toro de la Vega, surge la excepción y uno no ve con tan malos ojos que Rompesuelas no se vaya al otro barrio solo, que muera matando. A fin de cuentas, es parte de la tradición, diría que del ciclo de la vida, que cuando una animal es atacado se defienda, ¿no es así?