Opinión · Posos de anarquía

La Diputación de Málaga desayuna por la cara

 

Imaginen que tienen trabajo (a estas alturas, ésta es la primera asunción). Imaginen que desayunan en la cafetería de su trabajo y no tiene que pagar nada, ni un sólo día, tomen lo que tomen, desayunen cuanto desayunen. Seguramente lo verían como algo positivo, como un plus que le aporta su empresa.

Ahora imaginen que de lo que hablamos es de los diputados provinciales de Málaga, que cuando acuden a la Diputación se ponen las botas a costa del contribuyente. Crispa, ¿verdad? Pues aguarde, porque si además sabe que el sueldo bruto al año de Elías Bendodo, el presidente, rodan los 62.000 euros, el de los portavoces de los grupos políticos los 53.000 euros o que el de los cargos de confianza (más de una veintena, aunque en la pasada legislatura rozaban los 70) puede llegar a 60.000 (entre 2011-2015 llegaro na cobrar 95.000 euros) ya es para, directamente, mandarlos a hacer puñetas.

Todo cuanto rodea a la historia de la cafetería gratis para los diputados, cargos de confianza y el personal técnico es tan esperpéntico que parece inventado. Afortunadamente, han sido los ‘populistas’ de Málaga Ahora los que han destapado el asunto. Bendito populismo. ¿Saben de quién fue la idea de arrancar la cafetería gratuita? Del PSOE, que debió de pensar que dada su vocación de servicio público y su sueldo muy por encima de la media nacional (cerca de tres veces más), qué menos que, además, los contribuyentes les pagárabos el tentempié matutino… ya saben, socilizar su refrigerio.

Y entonces llegó el PP a la presidencia de la diputación y quiso poner orden. Pensarán ustedes que puso unos precios ridículos para, por lo menos y como sucede en nuestro Congreso de los Diputados, nadie pudiera decir que no se pagaba… aunque fuera calderilla. Pues no… lo que hizo fue poner un botijo para que la gente echara la voluntad, que iba a parar a Cáritas. Ni el propio Berlanga habría hecho un mejor guión.

La cosa que no acaba ahí, porque en los días previos al Pleno que acabará hoy con esa cafetería gratuita y, presumiblemente, se fijen unos “precios ajustados” se ha escuchado a varios miembros de la Diputación de Málaga asegurar que ellos iban, desayunaban, no pagaban, pero que no tenían ni idea de que era gratis y mucho menos que ese coste corriera a cargo del presupuesto de la Diputación. Claaaaaaaro, ¿cómo lo iban a saber? Total, si ellos no se habían rascado el bolsillo, ¿qué pensaban? ¿que aquellos cafés, zumos y pitufos (como llaman por estos lares a las pulguitas) eran un regalo divino diario?

¿Saben qué es lo peor de todo? Que estos, o bien caraduras o bien mentirosos o descerebrados, son los que gestionan nuestros tributos, los que toman decisiones importantes que afectan a nuestras vidas. Crucemos los dedos.