Opinion · Posos de anarquía

Carta abierta a Ana Pastor

Querida Ana,

Dos días he tardado en lanzarme a escribir esta columna porque, por lo general y con la excepción de los casos flagrantes de manipulación informativa (autonómicas, TVE…), quién soy yo para cuestionar la labor de otro colega. Remitiéndome a tus propias palabras que, por otro lado, siempre abren una buena vía de escape, yo soy un aprendiz que sigue aprendiendo.

Sin embargo, la entrevista a Malala emitida el pasado domingo me dolió profesionalmente, más aún considerando que detrás de la misma había años de gestiones para conseguirla. Desde mi punto de vista, la entrevista con la joven que sufrió un terrible atentado a manos de los talibanes no aportó gran cosa, nada que no hubiéramos oído ya antes y, en mi humilde opinión, únicamente sirvió para reforzar su rol de objeto de propaganda en que ya ha sido convertida.

Me explico: que Malala fuera tiroteada es condenable y jamás tendrá justificación, como elogiable es el modo en que se ha recuperado y ha asumido un papel reivindicativo para que todos los niños del mundo puedan ir a la escuela. Hasta ahí, mi profundo reconocimiento, tanto a ella como a usted que con su entrevista enfatizó ambas cosas. Sin embargo, ni a Malala ni a usted en su entrevista les oí mencionar nada acerca de los atentados estadounidenses con drones.

¿Atentados? Sí, o muertes extrajudiciales como los propios senadores las llaman en Washington. En su entrevista, en la que también participó el padre de Malala, hablaron de bombardeos de escuelas por parte de los talibanes pero, ¿qué hay de los cientos de miles de civiles, mujeres y niños incluidos, asesinados por EEUU con sus drones en Pakistán? ¿Por qué ni Malala ni usted hablan de cómo estos drones han bombardeado, incluso, funerales enteros aunque únicamente hubiera un objetivo entre todos esos civiles?

¿Cuántos de esos talibanes, de esos extremistas terminaron por serlo, precisamente, movidos por un profundo sentimiento anti-estadounidense después de haber visto cómo las bombas de un drone acabaron con su familia o lo dejaron multilado? Hablo con propiedad, puesto que hace unos años entrevisté a víctimas pakistaníes de drones, víctimas que seguían del lado de la razón y no se había pasado al bando talibán pero que, en cambio, rechazaban estas prácticas estadounidenses que entrevistas como la suya ocultan.

Usted cuestionó que los grandes líderes como Obama se reúnen con Malala pero luego no hacen nada: se equivocaba, claro que hacen, dando órdenes a los pilotos en algún punto del desierto de Nevada, con su joystick y su Predator sobrevolando Pakistan sin ni siquiera autorización del Gobierno de este país.

Es algo para reflexionar, sin duda, porque precisamente la tengo a usted en buena estima profesional, no creo que no conozca esta situación acerca de los drones que a Malala le afecta de pleno y, también precisamente por su calidad como periodista, no me explico por qué no dedicó ninguna de sus preguntas a esta cuestión. Lo dicho, para reflexionar.