Posos de anarquía

A quién no desear Feliz Año Nuevo

Al estado del Estado, al póker de reyes e infantas, a la democracia sobre el papel mojado de la Constitución, a las mordazas de los grises teñidos de azul, a los mesías de la Transición, a las consultas denegadas y los agujeros de avestruz, a los ángeles de la guarda y las vírgenes del INEM, al PIB yéndose de putas, a la represión por la Democracia, a la memoria desmemoriada y a las cunetas sin culpa, a los políticos que politizan, a los estadistas sin vocación, a los corruptos de carrera, a los sobres que nos sobran y al dinero B que no se ve, a los patriotas sin noción de nación, a la Justicia afiliada y los sumarios que no restan, a los dirigentes sin rumbo, a la recuperación del piso de arriba, a la riqueza buscando en los cubos, al empleo que esclaviza, a la Bolsa y la vida, a los parqués sin parques, a los especuladores seguros de especular, a los fondos buitres sin fondo, al interés de los bancos sin tipos de interés, a los caballeros blancos con tarjetas black, a las vidas hipotecadas, a las incalificables agencias de calificación, a las preferentes olvidadas, a los lobbies con chequera de ruindad, a los gestores inhumanos de capital, al empresario salvapatrias, al Marca España de charlatán, a las franquicias de la explotación, a los héroes de ocho cifras en Suiza, a los paraísos fiscales con pecado capital, a los ERE que ERE, a los fósiles incombustibles de las eléctricas, al peaje al Sol de los que están en la Luna, a las cumbres climáticas que tocan fondo, al calentamiento global y los corazones de hielo, a la cultura sin compromiso ni corazón, a las mareas sin tsunami social, a la Educación que conduce al redil, al pan y circo y al IVA incultural, a la filosofía metida en barril, a los activistas inactivos, a las causas de ratón, a la protesta encausada, a las guerras de diseño, a los territorios ocupados y las casas vacías, a las subastas de refugiados, a los muros mentales que levantan vallas, a las concertinas en clave de sol, a los atentados sin atención, a la solidaridad selectiva, a las redes asociales, a los que tienen muchos amigos gays pero yo no lo soy, a los que se creen más igual que tú y que yo, a los que invierten en llanto, a las caricias de billetera, a los corazones low-cost, a los que no miran al cielo, a los amores sin vida y las vidas sin amor, a los que nunca dicen ‘te quiero’, a quienes confunden amar a morir con amar a matar...

... a todos esos, no les deseo un Feliz Año Nuevo, porque así, tú, yo, nosotros, quizás sí lo tengamos.