Opinion · Posos de anarquía

Ventilador y puercoespín contra la corrupción

Escuchar a la vicepresidenta en funciones, Soraya Sáenz de Santamaría, tirar balones fuera sobre la corrupción en el ADN de su partido ha dejado de ser noticia. Que alguien del PP apunte que «la práctica totalidad de los partidos tienen casos de corrupción» es, sencillamente, torpe, ruin y absolutamente desacertado. Así tuvieran un millón de casos el resto de formaciones, ello no impediría que el Partido Popular (PP) tenga un serio problema con la corrupción y el resto de España con ellos. El mal de unos no hace menos malo el propio. No deberían olvidarlo.

Más allá de que otras formaciones también estén salpicadas por la corrupción, lo que es un hecho innegable es que ninguno lo es en la medida en que está el PP, que más que salpicado está empapado, sino ahogado. Además de Acuamed -que implica no ya al PP, sino al propio Gobierno-, la Operación Taula es una más, no será la última, y precisamente esta certeza que toda la ciudadanía tiene es lo más desalentador. Sáenz de Santamaría podrá poner el ventilador hacia otros partidos, pero el único imputado hasta ahora como formación es el PP, con hechos a sus espaldas tan graves como la supuesta destrucción de pruebas y obstrucción a la justicia, mientras enarbolan la bandera de ser el partido que más ha hecho en la lucha contra la corrupción.

Rita Barberá es un buen ejemplo de cómo el cáncer de la corrupción está absolutamente metastasiado por toda la formación popular. La ahora senadora se escapó inexplicablemente de la imputación en el caso Nóos, cuando el propio juez Castro era partidario de ello y ahora, sentada en su casa como aforada, escapa de rositas en la Operación Taula, cuando es obvio que ella estaba en el epicentro. ¿Significa esto que ella es culpable? No necesariamente pero, si tan honesta es Barberá, si tan abanderados contra la lacra de la corrupción son los populares, ¿por qué no da un paso al frente y colabora en todo cuanto esté en su mano en esta investigación? ¿Qué tiene que ocultar? Renuncie, señora Barberá, a su aforamiento o, al menos, dé muestras de colaboración con la Justicia, caiga quien caiga.

Estamos demasiado acostumbrados a escuchar a los políticos sacar pecho contra la corrupción y después hacerse un rodillo cual puercoespín. No es patrimonio único del PP; ahí vimos a Susana Díaz (PSOE) en 2013, que en pleno escándalo por los cursos de formación lo único que se le ocurrió hacer para no verse salpicada cuando llegó a la Junta fue suspender todos estos cursos… hasta ahora. Muy coherente… con un puercoespín.