Opinion · Posos de anarquía

Libertad de prensa, ¿dónde estás?

LibertadPrensaUn día como hoy de hace 23 años (1993) la Asamblea General de las Naciones Unidad proclamaba el Día Mundial de la Libertad de Prensa. Se eligió el 3 de mayo con motivo de la Declaración de Windhoek, en la que representantes de medios de comunicación africanos, en el marco de un seminario de UNESCO, elaboraron un documento con los principios básicos de esta libertad.

Entre los puntos recogidos en la Declaración figuraba lo que debe entenderse por prensa independiente: «una prensa sobre la cual los poderes públicos no ejerzan ni dominio político o económico, ni control sobre los materiales y la infraestructura necesarios para la producción y difusión de diarios, revistas y otras publicaciones periódicas». A ello se sumaba, además, lo que ha de ser una prensa pluralista, es decir, que se dé la «la supresión de los monopolios de toda clase y la existencia del mayor número posible de diarios, revistas y otras publicaciones periódicas que reflejen la más amplia gama posible de opiniones dentro de la comunidad».

Pues bien, en ambos casos, España no cumple. Desde que ejerzo la profesión en las dos últimas décadas, no recuerdo un momento peor que ahora para la libertad de prensa en nuestro país. Ésta, sencillamente, no existe. La libertad no tiene grados, o es o no es, porque en cuanto se produce la más mínima violación de ésta, deja de existir. En España, las violaciones son constantes:

Recados de un ministerio de Justicia que sugiere intervenir la prensa cuando filtren sentencias judiciales, continuas denuncias de manipulación por parte de los profesionales de los entes públicos, demandas por publicar la verdad sobre la corrupción, llamadas de teléfono para hablar con el jefe para paralizar informaciones, una ‘Ley Mordaza’… la lista es interminable. Una lista, por otro lado, a la que hay que añadir la cantidad de presiones políticas/publicitarias de las que no escapan los medios.

Reporteros Sin Fronteras ha descendido a España hasta el puesto 34 en su ránking de libertad de prensa. ¿De veras se puede presumir de democracia cuando Namibia o Ghana nos sacan varios cuerpos de distancia en esta materia? Parece que sí; claro que, como sucede con la democracia, quienes más defienden la libertad de prensa suelen ser, casualmente, quienes más la pisotean. Y eso, sucede a todos los niveles, tanto en la Administración Central, como Autonómica o Local. En cada uno de los tres ámbitos he sido testigo de cómo se concibe la prensa como un instrumento al servicio del poder o, de lo contrario, en una amenaza a exterminar o asfixiar.

Es labor de todos defender la libertad de prensa, exigirla -tanto a nosotros, los periodistas, como a los poderes publicos-, protegerla contra los intereses de los poderes fácticos. De lo contrario, estaremos un poco más indefensos antes los intereses de una élite, porque quienes mancillan el derecho a la información son, en esencia, los que nos quieren someter de un modo u otro, los que quieren ocultar sus artimañas para hacerlo. Contra eso, la prensa es el mejor arma, más aún cuando cada vez con más frecuencia, quienes nos gobiernan violentan la ley para que conseguir que lo legal no sea lo correcto, aunque sí lo que a ellos, y sólo a ellos, conviene.