Posos de anarquía

¿A quién le sorprende que Barroso fiche por Goldman Sachs?

El expresidente de la Comisión Europea (CE), José Manuel Durao Barroso, tiene vía libre para fichar por Goldman Sachs. ¿De veras nos sorprende? Lo raro habría sido que no le dejaran fichar, lo raro habría sido que hubiera tenido la decencia de buscarse la vida por otro lado. No ha sido así y, en realidad y aunque haya quien se lleve las manos a la cabeza, se han cumplido las expectativas... al pie de la letra. Si me apuran, hasta su pensión vitalicia de 18.000 euros al mes ya forman parte de la tónica general de la desfachatez de la élite que nos gobierna.

Da igual que con las informaciones reveladas por el Público portugués se haya demostrado que Barroso mantuvo contactos al más alto nivel con el banco de inversiones... contactos en 2013, cuando lideraba la institución europea, que se cuidó mucho de mostrar en su agenda oficial o en los archivos de la Comisión.

¿Quién es tan ingenuo para pensar que el comité de ética de la CE iba a vetar su nombramiento? ¿Acaso no tenemos ahí a Mario Draghi al frente del Banco Central Europeo, después de que fuera vicepresidente de Goldman Sachs para Europa entre 2002 y 2005? No olvidemos que está acreditado que este banco de inversiones ayudó a maquillar las cuentas griegas las exigencias del Pacto de Estabilidad de la Unión Europea (UE).

El banco estadounidense disfrazó un préstamo en 2002 a través de ingeniería financiera, de productos complejos que facilitaban no tener que inscribirlo en sus cuentas y así pasar el filtro de la UE. Y Draghi, en esa coyuntura, vendía swaps, es decir, parte de estos productos con los que se gestó la estafa griega. Y ahí está hoy, dictando la política monetaria europea.

¿Quieren más ejemplos de por qué no nos tiene que sorprender el fichaje de Barroso? Miremos a EEUU; coincidiendo con la bancarrota de Detroit, una de las ciudades industriales más emblemáticas de EEUU, adivinen quién anunciaba ganancias millonarias... Sí, Goldman Sachs. Unos años después, el Departamento de Justicia estadounidense hacía un bonito paripé: tras poner contra las cuerdas y demostrar que Goldman Sachs tuvo un papel crucial en la gestación de la crisis estafa de 2008, habiendo vendido títulos respaldados por hipotecas, le impuso una sanción de unos 5.000 millones de dólares.

Aquello era un acuerdo civil que, comparado con las ganancias del banco de inversiones, son calderilla. Y así lo percibió el mercado... figúrense que hasta subieron sus acciones... Y es que el sistema es tan indecente que de esos 5.000 millones, 1.000 millones de euros son deducibles de impuestos. Además, como fue un acuerdo civil, nadie pagó con cárcel por ello, ni siquiera hubo cargos criminales y, por supuesto, ninguno de los mandamases perdió su empleo.

De verdad, ¿todavía nos sorprende el fichaje de Barroso? Límpiense el vómito de la comisura de la boca y la próxima que vayan a las urnas o que se convoquen movilizaciones en las calles, piensen en ello.