Opinion · Posos de anarquía

Víctimas

Tenía 81 años y le habían cortado la luz porque no podía pagarla. Se calentaba con velas y por la noche, mientras dormía, se prendió el colchón. Fuego. Humo. Muerte.

Hoy todos hablan de pobreza energética, hoy todos miran a las eléctricas y se llevan las manos a la cabeza, pero nadie legisla. Por hacer, ni siquiera los Servicios Sociales hacen lo que cabe esperar de ellos. Desde el Ayuntamiento de Reus, donde vivía la anciana, aseguran que no activaron ningún mecanismo de emergencia social porque no tenían constancia de que la víctima no pudiera pagar la luz.

Pero, ¿saben qué? La fallecida no sólo fue víctima del fuego, lo fue también de nuestros dirigentes políticos. Desde el Consistorio de Reus habían concedido previamente un ayuda para poder pagar el recibo del agua. No se realizó seguimiento alguno, a pesar de que no parece que haga falta ser ingeniero para deducir que una mujer de 81 años que vive sola y pide ayuda para pagar el agua tendrá dificultades para pagar la luz que, por lo general, es más cara. De hecho, ni siquiera podía pagar el alquiler y el casero ya había  interpuesto una demanda judicial para que la desahuciaran.

Hoy todos miran a las eléctricas, pero nadie se acuerda de que nada de esto sucedería si hubiera una legislación que impidiera este tipo de cortes; hoy nadie se acuerda de los meses que nuestros políticos jugaron a sus estrategias partidistas mientras se acercaba el invierno y nadie hacía nada. ¿Recuerdan ahora cómo los partidos estuvieron mano sobre mano esperando a que pasaran las elecciones vascas y gallegas porque únicamente les interesaban sus cuotas de poder?

¿Poder para qué? Porque esto de la pobreza energética lleva años castigando a la sociedad española. Lo que ha hecho la crisis estafa es amplificar la miseria, convenientemente ayudada por un Gobierno conservador y neoliberal que ha contribuido a que los ricos sean más ricos y los pobres, mueran.

Y mientras, a esos mismos gobernantes se les llena la boca de populismo cada vez que tienen ocasión. Todo lo que amenace el sistema, ya sea por la izquierda o por la derecha, es populismo desde su óptica, y a eso reducen la cuestión. Ahí, como en el tema de la pobreza energética, no se profundiza, pero la única realidad es que cada vez que un populismo triunfa es un fracaso directo de los que ya estaban previamente en el poder.

La Educación lo es todo, y una sociedad que no es adoctrinada, una sociedad a la que se enseña a pensar, a argumentar y contra-argumentar, una sociedad a la que no se le arrebata la Filosofía, es una sociedad inmunizada contra el populismo… lo que sucede es que ese tipo de sociedad también se inmuniza contra la demagogia, contra los embustes de nuestra clase política.

Ese tipo de sociedad, jamás habría llevado a La Moncloa a un tipo como Rajoy después de lo que a mis ojos debería ser delito -mentir a la ciudadanía sobre las cuentas del país en campaña electoral-. A una sociedad realmente libre -y eso pasa por liberar su conocimiento- se le revolverían las tripas con solo pensar en el rey, Felipe VI, visitando Arabia Saudí para firmar un acuerdo para que les construyamos buques de guerra.

Ellos los saben y prefieren arriesgarse a tener a ese pueblo adormilado y, por tanto, tan vulnerable a sus mentiras como a lo que ellos llaman populistas. Nosotros también somos víctimas pero, a diferencia de la anciana de 81 años, todavía tenemos margen de maniobra, aún es posible darle otro uso al fuego. En nuestra mano está, para empezar, dejar de ser víctimas de nosotros mismos. Que la muerte de esta mujer no sea una mera estadística más.