Opinión · Posos de anarquía

Malas personas en el Congreso

La sesiones de control al Gobierno hace tiempo que dejaron de servir para constatar lo alejado que está el Gobierno de la realidad. Decir, como en su día dijo la ministra de Empleo, Fátima Báñez, que en España nadie cobra por debajo del salario mínimo interprofesional porque eso sería ilegal no es producto de esa lejanía, ni siquiera de su ineptitud. No. Es consecuencia de ser mala persona.

Hoy lo hemos vuelto a ver. En esta ocasión, el protagonista ha sido el ministro de Exteriores, Alfonso Dastis, que después de haber faltado a los compromisos adquiridos y únicamente haber acogido a 700 refugiados, habla de que éstos son una prioridad. Mentira.

No sólo eso, sino que Dastis ha calificado de “amplitud de miras” a todos esos españoles y españolas, que superan ampliamente el millón, que en esta crisis estafa han tenido que dejar a sus familias, a sus amigos, su vida… por irse a trabajar al extranjero. Según el titular de Exteriores, salir de España es “una experiencia enriquecedora”… claro, porque quedarse es empobrecedora, gracias a su reforma laboral, a un amnistía fiscal deleznable, a su total y absoluta inoperancia en lo que a una reforma fiscal se refiere…

Dastis no vive alejado de la realidad; sencillamente, es mala persona. Y es que nadie puede ser buen@ cuando trata de trasladar una realidad que no existe cebándose, además, con la miseria de esos españoles y españolas -compatriotas, como le gusta decir a la derecha- que se ven en otros países, malviviendo, explotad@s en la construcción o poniendo cafés después de tener licenciaturas varias…

La manipulación de una realidad tan dramática, hablando en plata, es asquerosa. Algo me dice que no todos los millones que votaron al PP viven en esa zona de confort sobrevolando la crisis estafa, no, y si continúan confiando en la fábrica de miseria en que se ha convertido Génova es porque esta manipulación termina surtiendo efecto.

En estas fechas tan entrañables llenas de amor y paz, ¿saben que me inspiran intervenciones como la de Dastis? Meterle en una habitación a solas con 40 de esos compatriotas que han tenido que emigrar porque España se ha convertido en el reino de la precariedad. Una horita encerrado con esos españoles y españolas para que le enseñaran lo que es una “experiencia enriquecedora”. No saldría después hecho mejor persona, pero ¿y el gustazo que se habrían dado esos 40 emigrantes?

Dejemos de hablar de lejanía de la realidad o de torres de marfil y hablemos claro: malas personas.