Opinion · Posos de anarquía

La estafa del precio de la luz

Hoy volvemos a registrar un máximo anual en el precio de la luz. Quienes tengan una tarifa regulada pagarán el megawatio/hora (MWh) a 75,93 euros. Eso significa que en un sólo día la luz ha subido un 1,5%. Las causas de esta subida, según las eléctricas, son el encarecimiento del precio de los derechos de emisión del dióxido de carbono (CO2), esto es, lo que pagamos por contaminar más de la cuenta, y del gas natural y el carbón en los mercados internacionales. Majaderías.

La escasez de lluvia y viento son otros de los factores que se alegan para subir esta escalada de precios. Nada dicen del hecho de que los embalses españoles se encuentren al 55,3% de su capacidad, lo que supera con creces la cantidad registrada el año pasado e, incluso, la media de la última década. Curiosamente, en el país con más horas de luz de Europa, ni se menciona la energía generada gracias a parques fotovoltaicos.

Vamos a poner cifras más concretas a estos porcentajes de estafa eléctrica: Según Facua-Consumidores en Acción, quienes pagaban una factura en 2003 de 43,47 euros, hoy pagan al mes 80,73 euros. Dicho de otro modo, en 15 años, más de 37 euros mensuales de subida (85,7%). No se vayan tan lejos: hoy pagan 6,15 euros más al mes en el recibo de la luz que en 2017.

Durante años, Gobierno y energéticas nos han venido estafando como consumidores. Su complicidad ha supuesto nuestra precariedad, derivando en la generación de nomenclaturas tan odiosas como “pobreza energética”, como si la pobreza tuviera etiquetas… quien es pobre, lo es para comer, para calentarse o para vestirse. Se nos ha querido vender que “esto es lo que hay” y tenemos que apechugar pero entonces llega una alcaldesa y atiza a Endesa una bofetada de 34 millones de euros al año.

La regidora de Barcelona, Ada Colau, ha conseguido dar una patada en el culo a Endesa y constituir Barcelona Energía, una empresa pública convertida en comercializadora de electricidad y en un paso de gigante hacia la soberanía energética. Los edificios municipales y cerca de 20.000 familias verán satisfecha su demanda energética al tiempo que se ahorra a las arcas municipales más de 700.000 euros al año. Y todo ello, generando energía limpia gracias a las placas fotovoltaicas del Fòrum y la planta de tratamiento de residuos del Besòs.

Sin perder de vista que incluso el modelo de Colau precisa ir puliéndose, dado que el camino no es incinerar residuos sino encaminarnos más hacia una estrategia de menor generación de los mismos y de su reciclaje, la experiencia barcelonesa nos demuestra que se puede escapar de la estafa eléctrica. Otros ayuntamientos como el Rubí, ya plantaron hace años cara a las eléctricas otorgando los contratos sólo a quien suministre energía limpia… y barata, porque la energía limpia siempre es más barata, a corto, medio y largo plazo.

No se resignen a pagar más la estafa del recibo de la luz. Nos encaminamos a una época de citas electorales: repasen los programas de los partidos y aquellos que no incluyan un firme compromiso con la soberanía energética, mándelos a paseo. El futuro de la clase política tiene nombre de puerta giratoria, el suyo, de sueños de un bono social eléctrico cada vez más complicado de obtener.