Opinión · Posos de anarquía

Andalucía: Nueva marcha atrás de Cs

Iniciadas las negociaciones para expulsar al PSOE del Palacio de San Telmo, Ciudadanos (Cs) ha batido su propio récord a la hora de dar macha atrás sobre sus afirmaciones previas. En menos que canta un gallo, el líder de la formación naranja en Andalucía, Juan Marín, ha reculado: ya no quiere presidir la Junta y pasa por el aro del PP. Algo lógico por otro lado: la prepotencia postelectoral que exhibieron tanto Marín como Albert Rivera queriendo presidir siendo tercera fuerza política la ha borrado el PP de un plumazo.

Las negociaciones parecen encaminarse hacia una presidencia de Juanma Moreno, algo que con la retirada de confianza de su propio electorado (perdió más de 300.000 votos) es la constatación de que perdiendo, gana. Habemus pacto de perdedores. El PP también se desdice y ya no defiende el mantra de que gobierne la lista más votada; no porque acepte que en un sistema parlamentario esto es posible (y Andalucía ha votado que quiere derecha), sino porque ahora sí le interesa. Otra prueba de que el PP utiliza la democracia sólo mientras le sea útil para sus intereses.

Por su parte, Cs podría llegar a entrar en el Gobierno, asumiendo vicepresidencia o, incluso, consejerías. Adiós, por tanto, a aquella máxima de no entrar en gobiernos que no lideren. “Ahora sí” decía su lema electoral… ahora sí toca hacerse con el poder, cueste lo que cueste… aunque sea apoyarse en la extremaderecha de Vox.

Y es que, el hecho de que ni PP ni Cs se hayan acercado siquiera a PSOE para intentar sacar adelante su investidura no hace más que legitimar la presencia del fascismo de Francisco Serrano y Santiago Abascal. Aunque fue una medida meramente estética, el mensaje se habría enviado con claridad: “Sabemos que Vox nos apoyará, pero no porque nosotros queramos o lo necesitamos”. Sin embargo, la misiva transmitida ha sido otra: “los votos de Vox son más que bienvenidos; no nos hace falta sentarnos a la mesa con ellos públicamente, porque estamos más cerca de lo que parece”.

A pesar de este blanqueo de Vox, PP y Cs aseguran que el pilar del nuevo Gobierno será la regeneración política. Ojalá fuera verdad, pero se antoja imposible tal regeneración considerando que la quieren llevar a cabo, por un lado, el partido condenado por la Justicia por corrupción y, por otro,  un Cs cuyas denuncias de sus propios cargos a lo largo de múltiples agrupaciones locales de toda Andalucía han desenmascarado a un partido de dedazos enmascarados en primarias, líderes totalitarios, tratos de favor y venganzas con tal de hacer con una cuota de poder. Se avecinan tiempos difíciles para Andalucía… menos mal que los 2,6 millones que se quedaron en casa para no votar nos van a salvar.