Opinion · Posos de anarquía

Díaz Ayuso, pepera de diseño

Isabel Díaz Ayuso se encuentra cada vez más acorralada por la sombra de la corrupción y la falta de honestidad. Su presunta relación con miembros de la trama Púnica es sólo la punta del iceberg; a ello se suma el deplorable impago del IBI durante 5 años pese a contar con una posición económica privilegiada. En realidad, Díaz Ayuso es el prototipo de clase política del Partido Popular (PP), es una pepera de diseño que ilustra a la perfección la idiosincrasia de los cargos políticos del PP, a la luz de la extensa lista de casos.

Esperar que alguien corrupto sea honesto es una ingenuidad porque el camino discurre al revés: la persona deshonesta es la que puede terminar siendo corrupta, no a la inversa. Por clarificar, la deshonestidad es el paso previo y si a Díaz Ayuso se le puede conceder todavía la presunción de inocencia en lo que a la Púnica se refiere, en cuanto a su honestidad, ésta brilla por su ausencia.

El impago del IBI durante cinco años es un hecho probado pero, además, el modo en que ha tirado balones fuera o se ha hecho la víctima indignada, alegando que el amarillismo ataca a su familia, es lamentable. A la política se viene llorada de casa, especialmente cuando de lo que se trata es de asumir las consecuecias de tus hechos. Ella no sólo prefiere hacer pucheros públicamente sino, además, poner cuantos palos en las ruedas sea posible para que no se clarifiquen los trapicheos con Avalmadrid.

Redondeando la jugada tras la petición por parte de la Fiscalía de la imputación de Cristina Cifuentes y Esperanza Aguirre, el modo en que Díaz Ayuso ha querido desvincularse de ellas ha sido patético. Ella, que como pepera de diseño es una de las cachorros de Aguirre, que vivió de sus mamandurrias -como en su día Santiago Abascal- a razón de 4.200 euros al mes en Madrid Network. Su desfachatez desentendiéndose ahora de Aguirre sólo es comparable a su honestidad esclerótica.

Por otro lado, en mitad de este espectáculo y a seis días de la investidura, Ciudadanos vuelve a dar muestras de que su idea de regeneración política está más cercana a la degeneración. Los de Albert Rivera pretenden el poder a costa de lo que sea, tragando con la extremaderecha o con la corrupción. Ignacio Aguado será un vicepresidente cómplice.

Lo más paradójico de la formación naranja es cómo su propio discurso es el que retrata a Ciudadanos como un partido inepto. Justificar su entrada en el Gobierno de la Comunidad de Madrid asegurando que de ese modo se evitarán corruptelas y, para ello, aliándose con el único partido calificado por un tribunal como ‘banda criminal’ y condenado por la trama Gürtel es una contradicción en sí misma. Si a ello se suma que las dos últimas presidentas de la Comunidad de Madrid podrían ser imputadas, siendo las madres políticas de Ayuso… ¿quién da más?

Pues el secretario general de Ciudadanos (Cs) José Manuel Villegas, que declara si complejos que desde Cs cogobierna con el PP y el apoyo de Vox en Andalucía «se han levantado las alfombras y se han descubierto más de 8.500 millones de euros de subvenciones no justificadas», añadiendo que en Madrid se eliminarán los «chiringuitos políticos». Olvida Villegas, bien por ligereza o ineptitud, que en Andalucía Ciudadanos fue la lleve de Gobierno del PSOE y estuvo en disposición de levantar esas alfombras mucho antes… si no lo hizo, por algo sería. Además, en caso de encontrar «chiringuitos políticos» cuando Aguado sea vicepresidente, serán chiringuitos creados por el PP, que para algo lleva la friolera de 24 años al frente de la Comunidad. Ese es el socio del que es evidente que Cs desconfía, pero que le da igual porque con tal de hacerse con poder, todo le vale. Degeneración en estado puro.