Opinion · Posos de anarquía

El cliente siempre tiene la… sumisión

Imagen modificada de una campaña de Amazon.

Aquella máxima comercial que rezaba «el cliente siempre tiene la razón» pasó a mejor vida, mutando hacia otra que postula que lo que realmente tienen l@s clientes es la sumisión, pasando por el aro ante los abusos de las grandes multinacionales. Eso, al menos, es lo que parece piensan empresas como Amazon, que ante la puesta en marcha de una tasa digital -la llamada ‘Tasa Google’– para evitar que no eluda impuestos, no duda en advertir que la repercutirá en es@s clientes.

El tipo de gravamen del Impuesto de Sociedades en España es del 25%, ese porcentaje que los gerifaltes de la CEOE siempre esgrimen para tratar de vendernos que las empresas pagan más que las familias. Una sucia mentira que entidades como Oxfam Intermon ya se han encargado de desmentir en más de una ocasión, probando cómo mientras que el esfuerzo fiscal de las familias supera el 83%, el de las empresas apenas es del 11%.

Amazon, sin ir más lejos, pagó en 2018 un 1,6% en lugar de ese 25% al que le obliga la ley. Eso quiere decir que de los 426 millones de euros que facturó en nuestro país únicamente tributó unos 7 millones de euros. La Unión Europea (UE), y España como parte de ella, quieren poner remedio a esta injusticia social. Ese es el objetivo de la ‘Tasa Google’, porque la fuga de capital de las arcas del Estado es una sangría imparable.

Amazon no es una excepción: las 11 compañías tecnológicas más grandes han tributado juntas en España por valor de unos 52 millones de euros.  Apple pagó algo más de 10 millones, Microsoft 7,5 millones, Google unos 6,5 millones y Netflix no llega ni a 3.200 euros. ¿Cómo es posible que entre Apple, Google, Facebook y Amazon, con sus elevadas facturaciones, pagaran menos impuestos (21,9 millones) que la defenestrada Día, que era la de menor capitalización del Ibex35 en 2017?

A pesar de este hurto encubierto a las cuentas públicas utilizando los resquicios legales que, por otro lado, los poderes públicos parecen no querer cerrar, las personas continúan incrementando el consumo a través de estas compañías. Parece resultar indiferente que buena parte de estas multinacionales estén en el punto de mira por violar la ley de protección de datos. En el caso concreto de Amazon, además, también ha sido investigada por recopilar y utilizar «información confidencial» contra la competencia.

En cuanto a las condiciones laborales, los sindicatos denuncian sistemáticamente las condiciones laboralesincluso ante los tribunales– a que son sometidas las personas trabajadoras en los centros logísticos. Tampoco conocer estas condiciones frenan las ansias consumistas a través de estas plataformas digitales que, por otro lado, tanto daño han hecho al comercio local.

¿Qué harán ahora l@s consumidor@s, cuando vean que en España Amazon tiene la intención de replicar lo que ya ha anunciado en Francia, esto es, repercutir su pago de impuestos eludidos en quienes compran? ¿Continuarán agachando la cabeza, sometiéndose a las grandes corporaciones o, por el contrario, volverán a apostar por el comercio de proximidad que sí paga todos sus impuestos? Porque sepan ustedes que las microempresas tributan al 25% y esas no cuentan con presupuesto para reclutar un ejército de ingenieros fiscales con los que dejar de pagar más de un 20% de lo que deberían. En su mano está.