Opinion · Posos de anarquía

Solemnidad facha

Un grupo de personas se concentra cerca de El Pardo-Mingorrubio. / Jairo Vargas

Finalmente el dictador ha salido del Valle de los Caídos. Nos ha costado 44 años, lo que no dice mucho de nuestra democracia y quizás, por eso mismo, a algunas personas se nos ha atragantado tanta solemnidad facha, el consentimiento excesivo que se ha tenido para quien no lo merece. Con todo, hoy es un día histórico para España en general y todas las víctimas del franquismo en particular, algo que ni siquiera la desfachatez fascista que hoy hemos visto en directo debe aguarnos.

Nunca se debió permitir a la familia Franco sacar al asesino a hombros. Aunque quienes lo elevaban no eran de mejor calaña que él, ese es un gesto que ya no es que no mereciera el dictador, sino el resto de demócratas y, más concretamente, todas sus víctimas y familiares de éstas. Se le permitió.

Nunca se debió permitir que en plena exhumación la nietísima Merry Martínez Bordiú soltara improperios sin ser expulsada de la cripta, como tampoco se debería haber permitido sin sanción que Francis Franco portara una bandera preconstitucional en el templo, algo expresamente prohibido. Se les permitió.

Nunca se debió permitir que a los que efumísticamente se llama «nostálgic@s» pero que en realidad son una panda de fachas indeseables, gritaran vítores al dictador y cantaran su himno fascista. Se les permitió tanto en Cuelgamuros como en Mingorrubio.

Nunca se debió permitir sacar al asesino de un templo de Patrimonio Nacional para enterrarlo en otra propiedad estatal con cargo al erario público. Se permitió.

Nunca se debió permitir que por momentos diera la sensación de que quienes hacían concesiones eran los Franco y su panda de fascistas, cuando en realidad, es el Gobierno el que se ha pasado de frenada consintiendo en un intento de templar ánimos.

Dicho esto, dos apuntes que no se nos deben pasar por alto:

Uno. Dada la cantidad de concesiones que se le han brindado, que esta panda de fascistas y, digo bien, FASCISTAS, se ande con cuidado a la hora de decir una palabra más alta que otra, porque hoy nuestra democracia ha dado un paso más en un sendero que no debe abandonar y que conduce a la ilegalización, a la desaparación de esta gentuza miserable.

Dos. Por muchos momentos de escozor que hayamos vivido hoy quienes nos sentimos demócratas, quienes son o tienen en su familia a víctimas del franquismo, el 24 de octubre de 2019 ha de ser un día de gozo, un día en el que l@s fachas y defensor@s de dictadores asesinos han perdido; han pataleado, sí, han chillado, sí, pero revolcándose en su derrota. Reúnanse con sus seres queridos y celebren que hoy se ha puesto una piedrecita más en la reparación, se ha corregido una vergüenza nacional para el país y para nuestra democracia. ¿Que divide al país? No, en absoluto; tan solo distingue a una mayoría demócrata de una panda degenerada que vive de la libertad mientras reclama acabar con ella.

Así que celébrenlo. Yo lo haré, pese a todo, yo lo haré.