Posos de anarquía

Subcontratar la represión

Imagen de archivo del rescate de una patera al sureste de Gran Canaria. EFE

Una vez más, el discurso de la derecha cae por su propio peso: la llegada a las costas españolas de migración por vía irregular cayó prácticamente a la mitad. Así lo revela el último informe de a Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA), que indica que mientras que en 2018 las llegadas alcanzaron las 64.120, en 2019 la cifra descendió hasta las 33.261. Con todo, se trata de una mala noticia: estas cifras no han de traducirse como un descenso de los flujos migratorios, sino como un refuerzo del tapón que está ejerciendo Marruecos, sin respetar los Derechos Humanos (DDHH).

Las conclusiones de APDHA son aplastantes: España está subcontratando la represión y Marruecos pasa por ser su contratista. Si han bajado las cifras es posque se ha producido un "refuerzo de políticas que vulneran gravemente los DDHH". APDHA acusa a España de haber "subvencionado las prácticas de violencia, maltrato y muerte en Marruecos contra la población subsahariana".

Haría falta ser muy cínico para que el Gobierno de España se felicitara por este control fronterizo a costa de mercantilizar con seres humanos. Los millones que está recibiendo Marruecos, tanto directamente de España como por parte de la Unión Europea es insultante. Con los últimos 140 millones que han llegado a las arcas de Mohamed VI, Marruecos ha levantado una triple valla con concertinas y ha adquirido casi 400 vehículos todo terreno. ¿De qué sirve que el Gobierno de Pedro Sánchez presuma de retirar las concertinas carniceras si después subvenciona las de Marruecos?

Al Gobierno de España, como ya demostró Europa con sus acuerdos con Turquía para comerciar con refugiad@s, parecen importarle bien poco los DDHH. La prioridad es quitarse de en medio a las personas que tacha de ilegales, cuando ningún ser humano es ilegal. ¿Cómo se explica si no el incremento de vuelos de deportación a Mauritania en los últimos meses? El Gobierno socialista ha fletado al menos ocho vuelos en los últimos seis meses repletos de personas migrantes expulsadas, en virtud de un acuerdo suscrito por José Mª Aznar en 2003. ¿Por qué el acuerdo con ese país? Porque acepta migrantes de cualquier nacionalidad, lo que facilita 'quitarse de en medio' a centenares de personas de un plumazo.

La Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) lleva tiempo alertando de la violencia que se vive en Malí, razón por la que emigran tantas personas y motivo por el que no deberían ser devueltas a ese peligro. Pues al Gobierno español le da igual, embarca a malienses en esos vuelos, a pesar de saber que Mauritania deporta a estas personas a Malí. La Comisión España de Ayuda al Refugiado (CEAR) ha denunciado esta situación pero, ¿creen que ello ha frenado el número de vuelos que parten de España?

No es posible erigirse como un gobierno que defiende la justicia social, como pretende el actual, si lo hace selectivamente. En cuestión de defensa de los DDHH no hay grados, que nadie se equivoque, o se defienden o no. Y España, hoy por hoy, tiene un amplio margen de mejora, dentro y fuera de sus fronteras.