Posos de anarquía

La hemeroteca prueba que al PSOE le gusta el fallo inhumano del TEDH

Una de las devoluciones en caliente en la valla de Melilla por las que Estrasburgo condenó a España, el 13 de agosto de 2014, de la que ahora se retracta.- EFE

Imaginen que cuando la Inspección de Trabajo detecta a una empresa con fals@s autónom@s en su plantilla, obligara a la persona empresaria responsable a estar cobrando durante al menos diez años exactamente el mismo sueldo que su trabajador o trabajadora que menos cobra... O que cuando Hacienda identifica a evasores fiscales millonarios, además de sancionarlos, les embargara el 80% de su sueldo durante, pongamos, durante una década. Pues algo parecido es lo que ha hecho el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) de Estrasburgo con las devoluciones en caliente: la consigna es que si cometes una ilegalidad, pierdes tus derechos.

Sentencias como las del TEDH hacen que uno no sólo pierda la fe en la Justicia, sino en la humanidad de buena parte de las personas. Y digo "una parte" porque basta con observar las reacciones a la sentencia de millones de personas en España, de las organizaciones que día a día trabajan con la población migrante para darse cuenta que aún cabe esperanza. ¿Cómo es posible que los magistrados del TEDH no se haya planteado las condiciones de muchas de las personas que tratan de saltar las vallas de Ceuta y Melilla? Buena parte de ellas huyen de miseria o de conflictos armados que, por lo general, hemos provocado desde Europa; y ni siquiera conocen sus derechos, la capacidad que tienen de solicitar asilo. La devolución en caliente priva de esos derechos.

El mensaje que traslada el TEDH es que si incumples la ley, pierdes la salvaguarda de tus derechos, algo que no tendría que hacer distinciones entre migrantes y personas con situación regularizada... y si lo hace, llamemos a las cosas por su nombre: xenofobia. ¿Que Rocío Monasterio ha estado utilizando documentos falsos durante cuatro años? Que se le revoquen automática todas sus titulaciones, comenzando por el graduado escolar. El TEDH pide algo  así: cortar por lo sano.

Desde hace al menos dos décadas se vienen realizando devoluciones en caliente en España; siempre indecentes, inhumanas e ilegales según el Derecho Internacional y, desde el Gobierno de Rajoy, 'legales' en nuestro ordenamiento nacional. Mientras, tanto la ONU como organizaciones como Human Rights Watch denunciaban y condenaban a España por esta práctica tan deleznable. Mientras y todavía hoy, la Guardia Civil se encuentra abandonada sin un protocolo de actuación claro que determine cómo ha de actuar en situaciones como esta.

El Gobierno de España debería desmarcarse de esta clara vulneración de los DDHH. Pero va a costar, ya lo avanzo, y será la presión de Unidas Podemos lo que pueda salvar la situación. ¿Por qué? Sencillo, porque a pesar de que justo ahora el Tribunal Constitucional valora esta cuestión enmarcada en la Ley Mordaza gracias a un recurso presentado en 2015 por diferentes partidos políticos entre los que se encontraba el PSOE, los de Pedro Sánchez no le hacen ascos a las devoluciones en caliente.

Ya en julio de 2018 se registraron las primeras devoluciones en caliente bajo el Gobierno de Pedro Sánchez. Un mes después, más de 40 entidades sociales acusaban al Gobierno de hacer "devoluciones en caliente en diferido" a 116 migrantes. De hecho, el partido socialista no tardó en alinearse con el discurso del PP y Mariano Rajoy que, con el infame Jorge Fernández Díaz como titular de Interior, legalizó las devoluciones en caliente. Los argumentos socialistas parecen los compartidos por la marcha atrás del TEDH.

El criterio del PSOE en materia de devoluciones en caliente, ahora gobernando, parece haber cambiado respecto a lo que predicaba cuando se encontraba en la oposición. Tanto es así que su primer borrador para acabar con la Ley Mordaza contemplaba el mantenimiento de las devoluciones en caliente para Ceuta y Melilla. En ese sentido, hay que encomendarse a la presión que pueda ejecer Unidas Podemos (UP) que, de no fructificar, se traducirá en la primera traición de este Gobierno al electorado de izquierda. Y puntualizo "del Gobierno", porque lo quiera o no Pablo Iglesias, la decisión también estará bajo el paraguas de UP: es lo que tiene formar parte de un Ejecutivo en lugar de prestar apoyo de investidura sometido a un acuerdo programático. Por el bien de los DDHH confío en que triunfe la decencia sobre el TEDH.