Posos de anarquía

Papá Estado, ayúdame otra vez, que ya te culparé

La playa de La Barceloneta / EFE / Alejandro García

Los rebrotes del COVID-19 no sólo está sacando a la luz la irresponsabilidad de buena parte de la población, también la ineptitud de algunos gobiernos autonómicos y la vileza de la derecha en el Congreso, encantada de hacer partidismo aunque para ello tenga que recurrir a contradicciones: ha pasado de hablar de Golpe de Estado por la extensión de un Estado de Alarma, que a la postre ha demostrado su eficacia, a gritar de nuevo "papá Estado, ayúdame otra vez", reclamando más intervencionismo en las Comunidades.

Sabíamos que se iban a producir rebrotes. Era inevitable: la libertad de movimientos, la apertura de establecimientos públicos y las ansias de socializar tras meses de confinamiento lo iban a propiciar. Sin embargo, el hecho de que en Catalunya el mismo fin de semana que se ha recomendando el confinamiento, con Barcelona como la ciudad con más contagios de toda la Comunidad, se haya cerrado la playa de la Barceloneta por completarse el aforo es atroz. Refleja cuán irresponsable está siendo un elevado porcentaje de la ciudadanía.

El PP se ha convertido en un virtuoso de la contradicción: al tiempo que pide turismo internacional demoniza a quienes entran por los aeropuertos; mientras impone el uso de mascarillas en las playas asegura que esa medida impulsará las reservas... Si algo han demostrado los rebrotes es que la mayoría de los nuevos contagios no son importados (1,8%): son producto de la irresponsabilidad, en gran medida de las personas más jóvenes: más de la mitad de los nuevos positivos son de veinteañeros o treintañeros que se van de fiesta.

Ante esta situación, PP carga contra el Gobierno central, acusánsolo de dejar solas a las Comunidades Autónomas (CCAA) pero, en cierto modo ¿acaso no se trata de eso la transferencia de competencias? La derecha ya señaló únicamente al Ejecutivo cuando las CCAA hicieron aguas en la compra de material de protección antes del Estado de Alarma. Ahora, con una Atención Primaria menoscabada y un número de rastreadores insuficiente, la derecha vuelve a reclamar el intervencionismo del Gobierno de España... ¿para qué? ¿Para volver a acusarlo de recortar libertades y dar un Golpe de Estado?

Los rastreadores juegan un papel clave para el control de los rebrotes. Son muy pocas las CCAA que están consiguiendo detectar una cifra aceptable de contactos por cada positivo. Los gobiernos autonómicos tienen cerca de un 45% menos de rastreadores de los que debieran: Si el total en España debería superar los 8.000, apenas contamos con 3.500. Esos deberes corresponden a los diferentes sistemas de salud autonómicos y suspende la mayoría de ellos. Según detalla hoy El País, mientras en Alemania juegan con la proporción de un rastreador por cada 4.000 habitantes, en España encontramos regiones como Madrid, Catalunya y Asturias con menos de uno por cada 30.000. Llama la atención la situación de Catalunya, con la de lecciones que el president Quim Torra nos ha venido dando, asegurando durante el Estado de Alarma que si la Generalitat hubiera tenido plenas competencias habría controlado mejor la pandemia... ahora las tiene y el fracaso es más que evidente.

La ciudadanía tiene que ser responsable, tanto a la hora de mantener la prudencia y las medidas de protección sanitarias como a la hora de intepretar los datos: y los datos nos dicen que mientras la intervención del Gobierno de España consiguió tener bajo control una pandemia que se cobró la vida de decenas de miles de personas, la relajación de algunas CCAA en tareas tan esenciales como la detección precoz de nuevos contagios nos puede conducir a un nuevo Estado de Alarma. Y si sucede eso, no será el Ejecutivo el culpable.