Posos de anarquía

Díaz Ayuso y su pozo de los deseos

Olviden las críticas de Isabel Díaz Ayuso al nuevo decreto de estado de alarma. Sin lugar a dudas, la pregunta y, sobre todo, la respuesta que evidencia de qué pasta está hecha la presidenta de la Comunidad de Madrid, es la que se refiere a la dotación de personal sanitario para el nuevo hospital que de manera inminente inaugurará su gobierno: lo sacará del resto de hospitales de la Comunidad, precarizándolos aún más.

La respuesta sintetizada sobrecoge, pero si además escuchan las respuestas a las repreguntas de la periodista Silvia Intxaurrondo es para llevarse las manos a la cabeza:

Díaz Ayuso acostumbra a encubrir sus carencias culpando al resto de ellas... incluso aunque para ello tenga que poner en la picota a su propia consejería de Sanidad. En una mezcla de titubeos  de congoja y ramalazos autoritarios, la presidenta se reveló como una gobernante que entiende la política como un pozo de los deseos, esto es, ella propone y otros disponen, cumpliendo sus ensoñaciones.

Así se desprende de su respuesta, al señalar que ella ordena que el hospital ha de tener personal y ahí termina su competencia; a partir de ahí ya pasa a ser responsabilidad de la consejería de Sanidad del gobierno que ella misma preside. Lo mismo sucede con cualquier otra cosa: ella desea que realicen PCR a todo el que pisa Barajas pero que no se colapse el aeropuerto; desea no tener rastreadores y saber en qué estado de contagios está la región; desea que Madrid no lidere los positivos en Europa y cree que por arte de magia esto sucederá.

Silvia Intxaurrondo es una gran profesional pero, siendo honestos, hasta una niña de seis años podría haber puesto contra las cuerdas a Díaz Ayuso. Su proceder no sólo evidencia su incompetencia para liderar el gobierno de Madrid, sino que evidencia carencias de otra naturaleza, que la incapacitan para asumir cualquier tarea medianamente compleja.

Su "son preguntas que no se le hacen a un presidente autonómico, normalmente" pone en guardia, una vez más, a l@s profesionales de Telemadrid, en cuyos pasillos se teme una nueva purga que allane el camino a la incompentencia de Ayuso. El vicepresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio Aguado (Cs), debe parar los pies a su socia de gobierno, la situación es insostenible y aferrarse al clavo ardiendo del poder, como está haciendo Aguado, va a achicharrale a él y al pueblo de Madrid, que tardará mucho en recuperarse. Dejar caer ahora a Ayuso a su pozo de los deseos hará ganar puntos a Aguado pese a quedar en la oposición; no hacerlo, le arrastrará con ella al fondo.